Eventos y festejos

Que aproveche

2 septiembre, 2014

Conocer España por el estómago realizando un exhaustivo recorrido desde las húmedas tierras gallegas al blanco territorio andaluz, desde la seca meseta de las dos castillas a la costa catalana, es posible en este recinto de sabores tradicionales y bailes populares.

Cada casa regional tiene sus platos y bebidas estrella, esos por los que la gente se agolpa en la barra y que copan los vasos de todos los brindis, que se reconocen con un simple vistazo una vez se ha realizado una inspección por todas las carpas. Para ahorrarse este ‘estudio’ y no robarle valiosos minutos al aperitivo, la comida, el postre, la sobremesa y la copa; repasamos los preparados imprescindibles en la Feria de la Gastronomía.

La Casa de Canarias es famosa por sus papas arrugadas con el irresistible mojo picón, ni una miga de pan queda en los platos tras aprovechar bien la picante salsa. Menos conocido pero no menos contundente es el sabor del salmorejo canario, una carne marinada en especias. Los amantes de los toques fuertes pueden empezar por estos platos y acercarse a la Casa de Melilla, donde podrán degustar los pinchos morunos.

Las casas regionales de Castilla y León (Centro Leonés Virgen del Camino, Casa Charra, Casa de Soria, Casa de Ávila, Casa de Zamora y Casa de Burgos) son conocidas por su embutido y su carne. Hay para todos los gustos: morcilla leonesa o burgalesa, hornazo salmantino… Sin desmerecer el arroz a la zamorana que, por cierto, no deja de incluir buenas dosis de carne como impera en la región.

Una parada obligatoria para catar una de las bebidas más archiconocidas del territorio español es la Casa de Asturias. Por supuesto, hablamos de la sidra. Los más valientes se atreven a escanciarla mientras acompañan los ‘culines’ con patatas al cabrales o los jugosos bollos preñaos.

Quien busque una bebida más dulce acertará con la bombica de la Casa de Aragón, un líquido a base de moscatel ideal para acompañar con las migas o con las piparras (guindillas) del Ebro.

Aunque la torta del Casar sea el plato abanderado por la Casa de Extremadura, conviene lanzarse a probar las Zujareñas, a base de patatas, queso y pimentón, que nunca defraudan.

Uno de los platos más mentados en la Feria es el champiñón riojano. No queda duda, al visitar la caseta, de que es alto imprescindible en el camino: una carne suave y una salsa similar al ali oli con una agradibilísima textura que comparte protagonismo con los callos.

Muy cerca puede encontrarse la chistorra con pimientos del piquillo típica de Navarra.
Imprescindible: el pulpo. No hay mejor preparación que la de la Casa Galicia. El tirón que tiene el octópodo entre el público sólo es comparable al éxito de sus mejillones al vapor y de sus pimientos del padrón. Para acompañar, un buen albariño. Y sin alejarse del frío mar del norte, se pueden degustar las sardinas a la brasa cántabras.

Quien quiera terminar la comida brindando con cava no puede obviar la visita a la Casa de Cataluña. El maratón de viandas siempre puede alargarse un poco más con butifarra o pantumaca. Y qué mejor colofón para un pantagruélico festín que un miguelito de la Casa de Extremadura.

Lejos de terminar aquí el recorrido por la Feria de Gastronomía, queda la última gran parada capaz de alargar la hora de la comida hasta la de la cena: la Casa de Andalucía. Su gran carpa sirve de templo para los habituales de este evento gastronómico, quienes a golpe de sevillanas, empalman rebujito tras rebujito con chopitos crujientes, ‘pescaíto’ o patatas encebolladas.

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