Eventos y festejos

Más de cinco siglos de la Cofradía de la Vera Cruz

15 abril, 2014

Más de cinco siglos de historia es el orgullo de la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz, la más antigua de la veintena existente en Valladolid y una de las cinco hermandades históricas de la ciudad.

Los orígenes de la cofradía hay que buscarlos en el seno de la Orden Franciscana durante el siglo XV. Al menos, esta es la época a la que pertenece el primer documento conocido que refiere la existencia de la cofradía de la Vera Cruz.

El 16 de marzo de 1498, se registraba una petición para construir un humilladero cerca de la desaparecida Puerta del Campo, un arco monumental que se ubicaba en la calle Santiago. Este primer templo atesoraba un pedazo de la Verdadera Cruz como reliquia y un crucifijo que todavía hoy recibe culto en la actual iglesia de la Vera Cruz.

Su sede primigenia pronto resulta ser insuficiente ante la envergadura que adquiere la congregación. Los hermanos, por voto unánime, deciden solicitar el terreno que corona la calle de las Platerías –por aquel entonces, de la Costanilla- para edificar un nuevo lugar de culto: la actual Iglesia Penintencial de la Vera Cruz.

Iglesia de la Vera Cruz en la calle de las Platerías

El suelo les es concedido en 1589 por el precio de mil ducados al contado más una suma de 200 maravedíes de censos cada año, además de la firma de unas exigencias que regirían la construcción, el resultado de la fachada, la ornamentación de la iglesia ante la visita de los Reyes…. El arquitecto de la obra es Pedro de Mazuecos, quien decide conservar el arco que existía al final de la vía desde el incendio de 1561. La fachada cuenta con la intervención de Diego de Praves, discípulo de Juan de Herrera; obra finalizada en 1595 y de la que sólo se conserva el pórtico.
Los cofrades de la Vera Cruz se establecen en su nueva sede sin romper nunca la estrecha relación que les unía a los franciscanos.

Con la llegada del siglo XVII las cofradías vallisoletanas pierden el deber de la asistencia a pobres y enfermos cuando el tercer obispo de la ciudad, Francisco Sobrino, dispone que tales labores pasasen a depender del Hospiral de la Resurrección. Así, queda en manos de las hermandades tan solo tareas de culto y religiosidad.

Festejos en la Plaza Mayor

El siglo XVII es una época de esplendor para cofradía, para sus arcas y para su patrimonio artístico.

El Descencimiento (Gregorio Fernández, 1623)
El Descencimiento (Gregorio Fernández, 1623)

En estos años  se encarga a Pedro Costes la realización de unas andas de plata para guardar la principal reliquia de la cofradía, el fragmento de la Verdadera Cruz; aunque años después sería usurpada durante la ocupación francesa. Se conservó, sin embargo, la cruz del relicario; obra que a día de hoy recibe culto. También por aquel entonces la cofradía amplía la iglesia penitencial según los planos de Juan Tejedor. Todo el templo, salvo el frontispicio, es sometido a una ampliación y remodelación.

Sin embargo, poco más de un siglo después de darse por finalizadas las obras, el templo sufre un incendio que se marcaría en la historia de la cofradía como el acontecimiento más dramático vivido por sus hermanos.

En esta catástrofe se pierde el grueso de su fondo documental. Magníficas piezas escritas en pergamino, firmadas por la autoridad papal, originales del siglo XVI… se consumen en unas llamas que, por suerte, no dañan las imágenes procesionales.

Al esplendor vivido por las cofradías en tiempos pasados, le sigue en el siglo XIX una época de decadencia. Si acusaban, como el resto, la disminución en el número de cofrades; se suma para la Vera Cruz el temor a perder su sede ante una hipotética remodelación del casco urbano de Valladolid. Un proyecto que nunca vio la luz.

Con la llegada del siglo pasado se vive un resurgir en el hábito procesional. En 1935 el entonces obispo Gandásegui consigue los permisos para recuperar la costumbre de procesionar durante la Semana Santa. El éxito entre la población es aplastante: tan sólo en la procesión de la Borriquilla de la Cofradía de la vera Cruz, el Domingo de Ramos, participan más de 3000 niños.

La cofradía comienza a establecer los patrones que todavía hoy repiten, bien por arraigar sus tradiciones, bien por sembrar el germen de otras nuevas -caso de la procesión del Rosario del Dolor, que se establece a mediados del siglo XX-.

Quizá sin recuperar el esplendor de épocas pasadas, la Cofradía de la Vera Cruz es una de las hermandades de Valladolid que cuenta con más adeptos: más de 1500 cofrades que visten cada año su túnica y capirote negros, capa verde y guantes que cambian del negro al blanco en los Viernes y Sábados Santos.

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