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Heroínas vallisoletanas en la Guerra de la Independencia

19 febrero, 2020

El Levantamiento del Dos de Mayo tarda pocos días en sacudir a otras capitales del país. A finales de ese mes estalla la sublevación vallisoletana contra las tropas francesas.

Comienza entonces una guerra de guerrillas liderada por el Empecinado. Es la cara visible y más recordada de aquella resistencia que tuvo un impagable soporte en el apoyo del pueblo. En este periodo, como ocurre en buena parte de la historia, la labor de las mujeres ha sido, si cabe, más silenciada.

Pero Valladolid tuvo sus heroínas, mujeres que consiguieron información del enemigo determinante para las guerrillas o que ayudaron a los soldados españoles. Hablamos de las espías Rosa Barreda y Nicolasa Centeno y de las hermanas Ubón.

Espías en la Guerra de la Independencia

Valladolid recuerda a las poco conocidas Rosa Barreda, ‘La Rosita’, y a Nicolasa Centeno, ‘La Nicolasa’, auténticas espías durante la ocupación napoleónica, con una placa en la plaza de San Pablo que así reza:

Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) no faltaron en Valladolid heroínas como Rosa Barreda y Nicolasa Centenom quienes, como amantes de los generales franceses Kellerman y Dufresse -máximas autoridades de Napoleón en nuestra ciudad- procuraron como espías exhaustiva información a los guerrilleros, ayudando a la resistencia ciudadana frente a los invasores.

Aunque la ciudad fue liberada en verano de 1808, Napoleón regresó pocos meses después e incluso permaneció en Valladolid con sus tropas durante once días, en enero de 1809, en el Palacio Real, lugar elegido para recordar a estas heroínas. 

La retirada definitiva de las tropas francesas de la ciudad no se produjo hasta junio de 1813, después de alguna victoria temporal de los españoles y sus aliados.

Como amantes de dos altos cargos militares franceses (‘La Rosita’, del general Kellerman, gobernador de la ciudad; ‘La Nicolasa’, del oficial Dufresse) tuvieron acceso a información que se dejaba caer en la alcoba y que después llegaba a las guerrillas españolas.

La información que los militares dejaban escapar entre las sábanas fue clave para que la resistencia española pudiera neutralizar los ataques del enemigo. Y Rosa Barreda tuvo acceso a la fuente más valiosa del estado mayor galo: el comandante de confianza de Napoleón, el general Fraçoise Etienne Kellermann, héroe en Waterloo que alcanzó el grado de mariscal de Francia.

El impresor Miguel Aparicio escribió ‘Un diario de la Guerra de la Independencia en Valladolid’ entre el 1 de febrero de 1807 y el 31 de enero de 1819. Cuenta de Rosa que vivía en la acera de San Francisco (lo que hoy es la Plaza Mayor) con la descendencia de distintos amantes. Estaba casada con un peletero, quien salvó la vida en el último momento, cuando iba a ser ejecutado por los franceses:

En el día 13 mandó quitar la vida a cinco hombres y a suplicas de las autoridades perdonó a uno de ellos que era Domingo Díez, profesión manguitero, conocido por el marido de la Rosita, el qual llegó hasta el pie del suplicio

Cuando Kellermann abandonó Valladolid, en la primavera de 1811, llegó a sustituirlo el oficial Dufresse. Perdió ‘la Rosita’, entonces, la posición privilegiada de la que había disfrutado. Ese mismo año fue capturada en una redada y enviada al calabozo, desde donde escribió a José I implorando clemencia. Si bien fue condenada a dos años de internamiento en un convento por su relación con las partidas guerrilleras de Tomás Príncipe, nunca cumplió la pena.

El Palacio Real hacia 1874. Grabado de Valentín Carderera.

‘La Nicolasa’ ‘tomó el relevo’ de ‘La Rosita’ como amante del gobernador y espía de las guerrillas españolas. Debió de interceder por algunos presos españoles. En algunos casos logró su liberación o su intercambio, en otros, al menos, cumplir sus últimos deseos: es el caso del fraile Fabián Romero quien fue ejecutado sin su hábito, última voluntad que se cumplió por empeño de la Nicolasa.

En una de las liberaciones de la ciudad (1812) es acusada de “trato escandaloso” con los militares franceses y de adhesión al partido galo. Será absuelta dos años después.

Las Ubonas

Menos conocida es la historia de las hermanas Claudia, María y Antonia Ubón, conocidas como ‘Las ubonas’. Su caso fue recordado por Narciso Alonso Cortés un siglo después de la Guerra de la Independencia.

En 1912, Alonso Cortés recupera los acuerdos publicados por las Cortes de Cádiz en 1813. La comisión militar solicitada al Ayuntamiento de Valladolid que asignara “alguna pensión por sus servicios patriótico” a aquellas “pobres patriotas si son como lo manifiestan”.

Tres meses después, se acuerda que “el Congreso declare en seguida gratos aquellos servicios” y, en pago, “a cada una de dichas tres hermanas se les asignen diez reales vellón diarios”.

Que las Cortes tomaran este tipo de acuerdos era un hecho excepcional –ocurrió, por ejemplo, en el caso del Empecinado-, por lo que muy eminentes debieron de ser aquellos servicios que, sin embargo, no se detallan.

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2 Comentarios

  • Reply Jesús de Ojeda 4 marzo, 2020 at 12:43

    Interesante artículo. En plaza de San Pablo, en el césped del Palacio Real, han puesto una placa de esas de la ruta turística, en recuerdo de esas dos mujeres espías. La Diputación publicó un libro sobre la Guerra de la Independencia en Valladolid (Jorge Sánchez), que es un resumen de una tesis doctoral muy densa y amplia que está en internet (yo la he consultado durante la carrera). De todas las formas, el autor del libro más bien deja caer sospechas sobre estas mujeres, que ejercían una especie de prostitución y actuaban conchabadas con los franceses y los guerrilleros para sacar dinero del negocio de la “venta” o liberación de prisioneros españoles del que se beneficiaban los mandos del ejército francés, y eran generalmente detestadas por los vallisoletanos. Respecto a los méritos de las Ubonas, el autor de la tesis (se puede ver la cita del libro en este artículo https://journals.openedition.org/mcv/987?lang=en) señala que atendían a los prisioneros españoles, y por eso, en contra de la impopularidad de las “espías”, recibían el reconocimiento general de la población, que lleva a que sean premiadas como señala el artículo. Saludos

    • Reply administrador 15 marzo, 2020 at 14:43

      ¡Gracias por tu comentario y por la información que aporta, sin duda, muy interesante!

      Acerca de las placas instaladas por el Ayuntamiento de Valladolid, puedes consultar y descargar el listado completo aquí http://www.info.valladolid.es/mapas-folletos-y-apps (Ruta de Mujeres Ilustres de Valladolid).

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