Personajes e historia

Vallisoletanas ilustres: Rosa Chacel

25 febrero, 2021

Todos la conocemos como Rosa Chacel, pero la autora de Memorias de Leticia Valle, una de nuestras vallisoletanas más ilustres, nació como Rosa Clotilde Cecilia María del Carmen Arimón el 3 de junio de 1898.

Rosa se crio en la calle Núñez de Arce. Su padre, hombre de vocación literaria, le inculcó desde niña el gusto por la lectura y la escritura.

Es en este núcleo familiar, de elevada vocación cultural y de aires liberales, donde la futura escritora comienza a desarrollar su pasión por las letras y las artes, ¡no debemos olvidar que, además, Rosa Chacel era sobrina nieta del mismísimo José Zorrilla!

Primera etapa en Madrid

Con ocho años se traslada a Madrid. Allí, en 1915, ingresa en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde comienza a estudiar escultura, aunque pronto abandonará estos estudios. En esta escuela conoce al pintor Timoteo Pérez Rubio, con quien se casa en 1921.

El ambiente madrileño es determinante en el desarrollo literario e intelectual de Rosa Chacel: en la capital contacta con las vanguardias artísticas y colabora con las revistas dedicadas a estas nuevas tendencias, participa en las tertulias de la Granja el Henar, la Botillería de Pombo o el Ateneo; conoce a Miguel de Unamuno, a Ramón Gómez de la Serna, a Juan Ramón Jiménez, a José Ortega y Gasset.

Apenas un año después de celebrar su enlace, ‘Timo’, como lo conocían sus amigos, recibe una beca de la Academia de España en Roma. La pareja vivirá en la capital italiana hasta 1927. En esta etapa Rosa escribe su primera novela, Estación. Ida y vuelta, que verá la luz en 1930, ya en España. Obra de tintes autobiográficos, ya deja entrever la influencia que el estilo de Ortega y Gasset tuvo sobre la escritora.

Su primera etapa de regreso en su país está marcada por el nacimiento de su hijo, Carlos, y la escritura: colabora con varias revistas y escribe la biografía novelada Teresa, encargo de Ortega y Gasset sobre la vida de la amante de Espronceda. Escribe, también, el libro de poemas A la orilla de un pozo, publicado en 1936 con prólogo de Juan Ramón Jiménez.

Con la llegada de la Segunda República en 1931 Timoteo es nombrado director del Museo de Arte Moderno (antecesor del Reina Sofía) y, en 1937, presidente de la Junta Central del Tesoro Artístico Nacional. Pese a la buena ventura de la familia, Rosa se ve inmersa en una crisis en 1932, a raíz de la muerte de su madre, y decide pasar unos meses en Berlín.

Rosa Chacel durante el homenaje que le dedicó la Feria del Libro de Valladolid en 1983

Rosa Chacel en el exilio

Rosa se encuentra en Madrid cuando estalla la Guerra Civil. Continua escribiendo para publicaciones literarias republicanas mientras trabaja como enfermera en el Hospital de la Sangre habilitado en la Residencia de Estudiantes. Durante la contienda, el trabajo de Timoteo al frente de la Junta del Tesoro Artístico es determinante en la puesta a salvo de importantes obras del patrimonio español.

Rosa abandona el país con su hijo en 1937. Huye, primero, a París, pasa algún tiempo en Grecia y en Buenos Aires y se traslada finalmente a Brasil, donde se reúne con Timoteo, exiliado en 1940. Pasará, también, un breve periodo de dos años en Nueva York (donde entabla amistad con Victoria Kent) becada por la Fundación Guggenheim para la realización de unos ensayos.

Buena parte de su corpus literario florece en el exilio. En los años cuarenta escribe una de sus novelas más recordadas, Memorias de Leticia Valle, ambientada en Valladolid y llevada al cine en 1979 por Miguel Ángel Rivas.

En 1960 escribe la que ha sido considerada por parte de la crítica como su obra cumbre, La sinrazón.

Regreso a España y a Valladolid

Regresa y se instala de forma definitiva en España en 1970 gracias a una beca de la Fundación March que le permite terminar la que, quizá, sea su obra más popular, Barrio de Maravillas. Pasarán unos años más hasta que se asiente en Madrid, después de una etapa de continuos sus viajes a Brasil.

Rosa Chacel con el alcalde Tomás Bolaños y el escultor Francisco Barón junto al busto de la escritora inaugurado en el Campo Grande en 1988

A su vuelta realiza una visita a su Valladolid natal, orquestada, en parte, por Miguel Delibes. Durante su estancia en la ciudad, concedió entrevistas a El Norte de Castilla en las que confesó la importancia de su infancia en esta tierra. Fue, dijo, su “época más importante”, en la que fue “educada para escribir” por sus padres. “En casa se rendía culto a la Literatura”, recordaba la escritora.

Regresó en 1979 como invitada para asistir al rodaje de Una muchachita de Valladolid (la adaptación cinematográfica de Memorias de Leticia Valle) en enclaves como el Pasaje Gutiérrez, en 1983 con motivo del homenaje que le dedicó la Feria del Libro o en 1988 para participar en el homenaje que le rindió el Ayuntamiento al nombrarla hija predilecta de la ciudad.

La reivindicación que hacen los novísimos de Chacel revive el interés por la obra de la vallisoletana. Son abiertas las alabanzas que hacen Ana María Moix o Pere Gimferrer, quien la consideró “una de las mejores prosas que se han escrito en castellano después de la generación del 98”. Gimferrer ganó su primer Premio Nacional de Poesía en 1966. Chacel tuvo que esperar una década más para que su obra recibiera el respaldo oficial que otorgan los galardones.

Barrio de Maravillas marca el comienzo de esta etapa de reconocimientos cuando recibe el Premio de la Crítica 1976. Le seguirán el Premio Nacional de las Letras Españolas en 1987, el Premio Castilla y León de las Letras en 1990 o la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes en 1993.

Rosa Chacel murió en Madrid el 27 de julio de 1994 y fue enterrada en el Panteón de los Ilustres de su Valladolid natal.

Homenajes de Valladolid a Rosa Chacel

  • La ciudad de Valladolid declaró hija predilecta a Rosa Chacel el 5 de junio de 1988.
  • La Universidad de Valladolid le concedió el Doctorado Honoris Causa en 1989.
  • Cuenta con un busto en el Campo Grande, inaugurado en junio de 1988.
  • La imagen que todos los vecinos de la ciudad tienen de Rosa es la que representa su estatua en bronce junto a la plaza del Poniente. Sentada sobre un banco de color lila, esta imagen de la escritora se encuentra en el linde de la plaza en dirección hacia la plaza de la Rinconada, frente al lateral del monasterio de San Benito.
  • Una plaza en el barrio de Las Delicias lleva su nombre.

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