Personajes e historia

El marqués de la Vega-Inclán, vallisoletano que ‘inventó’ el turismo

29 junio, 2021

Cuesta imaginar la gestión turística sin contemplar la promoción del patrimonio monumental, el paisaje y el entorno natural, su difusión en el extranjero o la preocupación por la oferta hotelera. Estas bases, que sientan los pilares del turismo desde hace un siglo, son resultado de las aspiraciones de un vallisoletano, el marqués de la Vega-Inclán.

Nacido en Valladolid el 29 de junio de 1858 como Benigno Mariano Pedro Castro de la Vega-Inclán y Flaquer el II marqués de la Vega-Inclán, fue pionero de la gestión del turismo en España y uno de los principales valedores del destino nacional fuera de nuestras fronteras.

A este vallisoletano le debemos, además de su visionaria forma de entender el turismo, proyectos como la red de Paradores Nacionales, el Museo del Greco, el Museo del Romanticismo o el Museo Casa de Cervantes en Valladolid.

Un devoto viajero

Benigno se crio en la desaparecida casa Longa o del marqués de Revilla, en el número 17 de la antigua calle de Francos, hoy calle de Juan Mambrilla. En el espacio que ocupó este palacete se encuentra ahora el Colegio de la Compañía de María, como recuerda una placa conmemorativa instalada el 29 de junio de 2021.

Se sabe que estudió en la Escuela de Bellas Artes, fruto del interés que siempre demostró por la cultura y el arte español, del que después fue gran mecenas; y que fue alumno en la Academia de Caballería de Valladolid.

Durante las vacaciones escolares se gesta su interés por el turismo. Las evaluaciones finales son para él preludio de largos viajes por todo el territorio peninsular, antesala de conversaciones con artistas y escritores acerca de la historia y la cultura de los más diversos rincones del país.

No fue menos intenso su periplo en el extranjero: viajó a Uruguay y a Buenos Aires, visitó a su padre en Puerto Rico, donde estaba destinado como militar, residió en Francia, en el Reino Unido y en Alemania; episodios que alterna con su carrera militar en España. Entre viajes y largas estancias en el extranjero, entre círculos bohemios y nobiliarios, el marqués ocupa buena parte de su vida.

Pasaba de los 50 años cuando regresó definitivamente a España, en 1905, con la mente puesta en la restauración de un inmueble en Toledo que, según se creía, había sido residencia de El Greco. La recuperación de este espacio y la creación del Museo del Greco en 1911 marcó el inicio de una nueva etapa en su vida.

Retrato del marqués de la Vega-Inclán por Joaquín Sorolla.

Nueva página en la historia del turismo

Quizá fue esta satisfacción el espaldarazo definitivo para que el marqués entrara en la política, que entendía como púlpito para predicar sus ideas y herramienta para llevarlas a término. El mismo año 1911 logra la fundación de la Comisaría Regia del Turismo y de la Cultura Artística y Popular: el Estado asume, así, la gestión nacional del turismo. Es el organismo que años después se refundaría como Patronato Nacional de Turismo.

Desde esta institución, Benigno de la Vega-Inclán pone el foco en el patrimonio monumental, pero también en el paisajístico y en el cultural. El arte, pero también las tradiciones populares y la idiosincrasia de cada rincón del país es un reclamo para el marqués.

Su labor al timón de la Comisaría Regia del Turismo revoluciona el sector:

  • Trabaja por la mejora de la red viaria y ferroviaria.
  • Promueve una oferta hotelera de calidad en el centro y sur de España. Su intervención es decisiva en la apertura, entre otros, del Palace de Madrid o el Alfonso XIII de Sevilla, y en el mantenimiento del Ritz, también en la capital.
  • Crea la Red de Paradores Nacionales. El germen de este ambicioso proyecto fue el Parador Nacional de Gredos, un confortable alojamiento en la sierra del Pisquillo que inauguró el rey en 1928 y desde el cual el marqués de la Vega-Inclán pretendía articular el desarrollo turístico de una zona de enorme riqueza natural. Le siguen los de Mérida -ciudad que el noble admiraba por su teatro romano- y el Oropesa (Toledo).
  • Impulsa la legislación en materia de turismo, con la promulgación de normas como la Ley de Parques Nacionales de 1916 y la declaración del primer Parque Nacional, el de Covadonga en 1918 (después Picos de Europa).
  • Activa la maquinaria de la promoción turística en el extranjero. Además de sus viajes por los Estados Unidos de América y la atención personalizada a viajeros de renombre, considerados prescriptores del destino en sus países de origen, logra la participación de España en la Exposición Internacional de Londres de 1914. Es la primera feria internacional en la que participa el país y lo hace bajo el lema Sunny Spain.
  • Diseña publicaciones y folletos, muchos de ellos escritos por el propio marqués, para dar a conocer los atractivos turísticos de los destinos nacionales.

La visionaria actividad del marqués sienta las bases de una gestión turística en la que, un siglo después, aún resuenan los ecos de sus ideales.

Recuperación de la casa de Cervantes en Valladolid

Apenas un año después de que el Museo del Greco abriera sus puertas, el marqués de la Vega-Inclán se embarcaba en otro ambicioso proyecto, esta vez, en su ciudad natal: la recuperación de la única casa de Miguel de Cervantes que se conserva en España.

Con el apoyo del rey Alfonso XIII, a quien siempre le unió una estrecha amistad, el marqués adquiere el inmueble en el que residió el manco de Lepanto (el presidente de la Sociedad Hispánica de Nueva York, Archer M. Huntington, hace lo propio con los dos contiguos) para después cederlos al Estado. No sin razón Gregorio Marañón se refirió a él como ‘multimillonario del entusiasmo y de la generosidad’.

El 23 de abril de 1916, coincidiendo con el tercer aniversario de la muerte del escritor, se inaugura el Museo Casa de Cervantes. El Ayuntamiento acuerda nombrarlo Hijo Ilustre de la ciudad (distinción que hoy es Hijo Predilecto), junto con Narciso Alonso Cortés, quien también contribuyó en esta empresa. El marqués señala que quien realmente merece la distinción el señor Huntington y, finalmente, Vega-Inclán y Cortés son nombrados Hijos Ilustres y Archer, Hijo Adoptivo.

En el centenario de su nacimiento se instala un busto de bronce del marqués de la Vega-Inclán, obra de Mariano Benlliure (autor de Los cazadores de Alcántara, conjunto escultórico frente a la Academia de Caballería) en el Museo Casa de Cervantes, donde también descansa un busto que recuerda al otro alma del proyecto, Archer Huntington.

El patio de la Casa de Cervantes a principios del siglo XX. Fotografía del Archivo Municipal de Valladolid.

Recomendaciones

No hay comentarios

Deja un comentario