Arte y Museos

Exposición ‘Los años vividos’. Fotografías de Javier Porto.

16 junio, 2020

En la Sala Municipal de Exposiciones de Las Francesas. De martes a domingo y festivos, de 12 a 14 y de 18.30 a 21.30 horas. Entrada gratuita.

Comisariada por Pablo Sycet Torres.

Entrada gratuita.

Llega a Valladolid la exposición “Los años vividos”; medio centenar de instantáneas, a modo de crónica de un tiempo pasado desde la lente del fotógrafo madrileño Javier Porto.

Precisamente por esos cuestionamientos del propio presente reducido a mero espectáculo alejado de «la realidad», por esa pura espectacularización y mascadara de la «joven» y «nueva» España, democrática y cosmopolita en sus renovadas aspiraciones, y por la utilización de las mismas por parte de la oficialidad del momento,
precisamente, como «nueva imagen de España», a nivel documental, estas fotografías, desarticuladas de la historia del medio y de la historia política y social de la España de la Transición no pueden presentarse sino, citando a Barthes, como «certificados de presencia» o, lo que viene a ser lo mismo, de ausencia; de los «ya muertos (muertos ayer)», que no pueden ser vistos —como la Movida misma, también imagen irreal,
puro espectáculo y máscara vacía de una supuesta «identidad española»—, sino como verdaderos fantasmas.

Como sucede con los muertos a los que no se ha dejado marchar, tratando de devolverlos a la vida una y otra vez, contándoles lo que fueron o lo que deberían haber sido y quizá no llegaron a ser, llamándolos y reclamándolos sin intentar escuchar lo que estos quisieron o quieren seguir contando sobre sí mismos, estos no
pueden ser sino eso: fantasmas que aparecen recurrentemente entre nosotros, para susurrarnos al oído lo que fuimos, lo que somos, lo que pudimos ser o lo que nunca llegamos a ser perdidos en warholianas esperanzas de «ser santas, ser beatas», o tan solo «un bote de Colón»… para salir anunciados por la televisión —ectoplasma fotográfico donde los haya—.

Julio Pérez Manzanares

JAVIER PORTO. LOS AÑOS VIVIDOS

Comisariada por Pablo Sycet Torres, La Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid y Contemporánea presentan la exposición “Los años vividos” del fotógrafo Javier Porto.

En el arranque de los años 80, Javier González Porto (Madrid, 1960) conjugó su vocación de fotógrafo callejero por las esquinas de su ciudad con el acceso a los salones capitalinos del glamour y del dinero. Y para cuando se marchó a Nueva York en el 84, donde fue asistente de Robert Mapplethorpe, Madrid parecía ser el centro del mundo -si nos atenemos a la expectación que despertaba por entonces su vitalidad en la prensa internacional- pero ya para entonces Porto y algunos otros protagonistas de aquellos años notaron que la movida comenzaba a perder pulso a la par que, como movimiento cultural y social, conseguía consolidarse y se institucionalizaba.

La extensa trayectoria profesional de Javier Porto y su relación con la cultura española de las últimas décadas ha sido tan imprevisible como una larga historia de amor no siempre bien avenida, con frecuentes altibajos, con algunos desengaños cuando mejor parecía pintar el romance, y con reencuentros felices como el de esta última década, en que su trabajo ha sido reivindicado como pieza clave en la fotografía española contemporánea y recientemente incorporado a importantes colecciones privadas y públicas.

Javi andaba por todos esos lugares –con mucha fiesta y mucha juerga-
cámara en mano (un fotógrafo nato) dando testimonio de tantos excesos
generosos. Sus fotos son muy distintas a las de Pérez Mínguez o a las de
García-Alix; las de Javi Porto, por decirlo de alguna manera, son mucho más espontáneas. En ellas vemos a un Almodóvar todavía muy poco famoso, extravagante y sencillo, y a todos los que andaban de movida en movida: Fabio McNamara (despelotándose en el escenario), Carlitos Berlanga, Alaska, Ana Curra, Carmen Maura –más de paso–, Bernardo Bonezzi, Paloma Chamorro o Jaime Urrutia, entre desconocidos que eran, verdaderamente, el color de la salsa.

Y un color llamativo y picante. Una de las fotos más sencillas (de 1984) muestra al galerista entonces de moda, Fernando Vijande, acompañado por Robert Mapplethorpe, el fotógrafo. En efecto Robert (como un par de
años antes Warhol) vino a Madrid para la inauguración de una retrospectiva de su obra.

En ese acto –al que fue Javi- los presentaron y de alguna manera Mapplethorpe se prendó de aquel chico que –decían- tenía aires de “bad boy” y se lo llevó con él a Nueva York.

Luis Antonio de Villena

LA EXPOSICIÓN

Consecuencia y reflejo de aquella aventura artística y personal en la década de los 80 es la presente exposición, “Los años vividos”, que se divide en dos bloques de características muy distintas: “La noche se mueve” y la suite “Grace, Andy, Keith, Robert y cía.”.

“La noche se mueve” es una crónica apasionada del Madrid de aquellos años, cuando la ciudad parecía vivir al compás de lo que ocurría en sus calles y garitos desde que se ponía el sol hasta el amanecer, ya libre de complejos tras varias décadas de dictadura y dispuesta a ponerse el mundo por montera.

En el tránsito entre la incierta y triste década de los 70 y la muy bulliciosa y descarnada de los 80, cuando nuestro país salió del letargo postfranquista y se abrió a nuevos usos y costumbres, Madrid pareció convertirse en un inquieto referente de modernidad para el resto de un mundo cuya capitalidad artística y política ya estaba asentada en Nueva York desde varias décadas atrás. Por eso, y porque eran años de inquietud irrefrenable, hacia allá se fue Javier cuando arrancaba la nueva década, para poder correr la aventura de sus años jóvenes y tratar de encontrar su lugar en el mundo, muy lejos de casa. Y aunque por entonces Madrid ya empezaba a ofrecer oportunidades reales a los jóvenes artistas emergentes y la fotografía había conseguido su mayoría de edad como disciplina, consolidando su presencia en museos y colecciones públicas o privadas, Porto decidió apostar por el riesgo que suponía marcharse a Nueva York sin un sólido bagaje y a la aventura, pero con la suerte claramente de su lado. Poco tiempo después ya era ayudante y confidente de un fotógrafo americano de tanto carisma y prestigio como el muy controvertido Robert Mapplethorpe, hacía carrera en Manhattan y se codeaba con lo más granado del arte neoyorkino. Y en sus regresos a nuestro país ya llegaba siempre con el aura de quien consigue abrirse camino en un terreno y una disciplina tan difíciles como eran el de Nueva York de los 80 y la fotografía entendida como arte de riesgo.

De resultas de ese trabajo a la sombra de Mapplethorpe, Porto pudo conjugar su presencia como ayudante y testigo en sesiones históricas con su trabajo como fotógrafo a la búsqueda de una identidad propia, sin olvidar nunca sus raíces españolas.

La suite “Grace, Andy, Keith, Robert y cía.” recoge los preliminares y el making-of de una sesión fotográfica que tuvo lugar el 28 de julio de 1984, precisamente el día del cumpleaños de Javier Porto, en el estudio que Mapplethorpe tenía en el número 24 de Bond Street a lo largo de catorce horas, organizada por el propio Warhol para publicarla en su ya entonces mítica Interview a la mayor gloria de Grace Jones, por entonces icono gay de las noches de Manhattan y dueña de las pistas de baile de medio mundo; y de Keith Haring, que de la mano de Andy había saltado del metro neoyorkino, en cuyos pasillos y estaciones realizaba sus dibujos con tizas, a las mejores galerías como la gran esperanza del arte americano de finales del siglo XX, si su prematura muerte no hubiera segado esas grandes expectativas.

Javier Porto vivió prácticamente cuatro años en Nueva York, aprendiendo fotografía, fotografiando, siendo ocasional modelo de Robert, y tratando como amigo a toda aquella panda que estaba en su agonía sin saberlo: Susan Sontag, Robert Mapplethorpe, Andy Warhol, Grace Jones, Keith Haring y un largo etcétera…

Cuando Javier Porto regresó a España en el verano de 1988 traía un enorme material de fotos y recuerdos de ese tiempo. Él era consciente de lo que ello significaba, pero también era consciente de que se trataba de un pedazo de su vida con el que, de entrada, no quería mercadear.

Es meritoria la labor de Pablo Sycet al montar esta exposición, “Los años
vividos”, que en dos partes quiere descubrir o redescubrir con el material localizado, la carrera fotográfica espléndida de Javier Porto, entre la “Movida” (esa parte se titula “La noche se mueve”) y la etapa neoyorquina –“Grace, Andy, Keith, Robert & cía”–. El conjunto, ciertamente vale mucho la pena y nos enseña no sólo a un gran fotógrafo […], sino al único español que trabajó codo a codo, en esos años finales, con Warhol y con Mapplethorpe, ambos hace tiempo desaparecidos y casi mitos.

Luis Antonio de Villena

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