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La imprenta en Valladolid. Cinco siglos de tipografía.

12 junio, 2020
Esta exposición es un homenaje a los impresores, tipógrafos y litógrafos vallisoletanos que desde finales del siglo XV trabajaron en la ciudad dejando un numerosísimo legado cultural en forma de material impreso. A ellos y a sus valedores, los libreros y los lectores, va dedicada esta muestra. Selecciona el apartado de la exposición ante el que te encuentres y disfruta de este viaje al pasado.

IMPRESORES DEL SIGLO XV

  • Juan de Francourt
  • Pedro Giraldi
  • Miguel de Planes

Mariano Alcocer -del cuerpo de Archiveros, bibliotecarios y Arqueólogos- dio a la luz en 1926 un trabajo extraordinario titulado Catálogo razonado de obras impresas en Valladolid, 1481-1800, que salió de las prensas de la Casa Social Católica (por entonces a cargo de Valentín Franco). Al referirse al siglo XV, Alcocer escribe: “Valladolid, ciudad de las más importantes de Castilla, había adquirido en el reinado de los Reyes Católicos un gran esplendor y desarrollo. La Chancillería, ha poco implantada en ella, trae raudales de gentes interesadas en litigios y multitud de hombres notables; el Colegio de Santa Cruz, en el mismo tiempo fundado por el gran Cardenal de España, hace acudir una juventud gloriosa y escrupulosamente escogida en las aulas salmantinas; la Universidad resurge con potencia y la tranquilidad de los tiempos, propicia al comercio y guardadora de las libertades ciudadanas, hacen de Valladolid una urbe, en que sumados factores de tal cuantía, dejan un sedimento inapreciable de riqueza y cultura”. Alcocer y Juan Delgado Casado (en su Diccionario de impresores españoles) recuerdan tres nombres que trabajaron en Valladolid antes de los primeros años del siglo XVI, siendo el Tratado breve de confesión (1492) uno de los primeros incunables pincianos, si prescindimos de las Bulas que, según todos los indicios, ya se imprimían en el Monasterio jerónimo de Nuestra Señora de Prado. María Casas del Álamo, en su tesis extraordinaria acerca de la tipobibliografía gótica vallisoletana escribe: “La imprenta de Juan de Francour desapareció sin dejar vestigio. No obstante pueden rastrearse algunos de sus materiales, como por ejemplo, el grabado del escudo regio que empleó en la portada de las Ordenanzas, pues parece, en principio, el mismo que utilizaron Pedro Giraldi y Miguel de Planes en alguna de sus ediciones, concretamente en la portada de Exhortación de los reyes”. El jesuita Luis Fernández, que estudió la imprenta vallisoletana de los jerónimos, escribía que solamente con las bulas se podría haber hecho una gran exposición siguiendo la historia del arte de imprimir a través de cuatro siglos. Es imprescindible, sin embargo, ya lo recordaba Antonio Sánchez del Barrio al relacionar los libros con el poder de las ferias a fines del siglo XV, reconocer la importancia de Medina del Campo  en el comercio e importación de ejemplares en las últimas décadas de esa centuria.

IMPRESORES DEL SIGLO XVI

  • Monasterio de Nuestra Señora de Prado 1501
  • Juan de Burgos 1501
  • Jacobo de Gumiel o Jacobum de Gomiel o Diego de Gumiel 1502
  • Alonso de Verdesoto 1512 Ordenanzas
  • Arnao Guillén de Brocar 1514
  • Juan de Villaquirán 1514
  • Francisco Fernández de Córdoba  1514  Junto a las Escuelas Mayores
  • Nicolas Thyerri 1525
  • Miguel de Eguía 1527
  • Lázaro Salvago 1527
  • Diego Fernández de Córdoba 1538
  • Sebastián de Cañas 1546
  • Francisco López 1549
  • Sebastián Martínez 1549
  • Antonio Vázquez Velasco y Esparza, 1550
  • Juan de Carvajal 1552 Calle de la Cruz, junto a Ntra. Sra. Del Val
  • Giles o Egidio de Colonies o Colonia 1552
  • Guillermo de Millis 1553
  • Convento de San Pablo 1555
  • Bernardino de Santo Domingo 1556
  • Pedro Clemente 1557
  • Lorenzo de San Miguel 1560
  • Adrián Ghemart 1562-1573
  • Juan de la Cuesta     1567-1625
  • Alfonso y Diego Fernández de Córdoba (San Pablo) 1572
  • Herederos de Adrián Ghemart 1573
  • Mateo Alonso de Herrera 1580
  • *Imprenta del Cabildo 1584
  • Viuda de Bernardino de Santo Domingo 1584
  • Juan de Bustillo y Gaspar Hernández 1588-1610 Calle Sámano
  • Gerónima Calderón (casada con Andrés Merchán) 1589
  • Herederos de Bernardino de Santo Domingo, 1589
  • Andrés Merchán y Claudio Bolán 1590
  • Luis Delgado 1591
  • Martín Arze o Arce 1592
  • Alonso de Vega 1598
  • Guillermo Drouy 1598
  • *Juan Godínez de Millis 1599-1615 Juan de Millis y Andrés Bolán 1599

Desde los primeros años del siglo XVI ya hay varios nombres que se destacan en el panorama bibliográfico vallisoletano, mereciendo especial mención Arnao Guillén de Brocar, Francisco Fernández de Córdoba, Sebastián Martínez o Diego de Gumiel.

“De unas 27 obras que pueden atribuirse al taller de imprenta de Gumiel en Valladolid -escribe Frederick J. Norton en La imprenta en España-, la gran mayoría están en castellano.

.Además de las ediciones de 1503 y de 1506 del Arte de cantollano Lux videntis dicha de Bartolomé de Molina, se trata de obras tan notables como el Panegírico en alabança de la Reyna doña Isabel de Diego Guillén de Ávila (1509), de la primera edición de la traducción de Francisco de Madrid del De remediis de Petrarca (1510) y del Mar de istorias de Fernán Pérez de Guzmán (1512). Dos obras más, la perdida Historia de Joseph hijo del gran patriarca Jacob de Joan Roiç de Corella (1507) y Tirante el Blanco de Joan Martorell (1511), son particularmente interesantes por el hecho de que muestran que Gumiel aprovechó su experiencia en Barcelona para introducir traducciones de textos catalanes en Castilla…” De Arnao Guillén de Brocar, protegido y alabado por el mismo Cardenal Cisneros,  decía Pérez Pastor que quizá había sido “el mejor impresor del siglo XVI en España”. Además de él y de sus hijos, apellidos como Cuesta, Millis, Merchán o Bustillo anuncian ya el auge de algunas familias que se harán presentes durante todo el siglo siguiente junto a otras como los Lasso, los Ruiz de Valdivielso, los Portolés o los Riego

IMPRESORES DEL SIGLO XVII

  • Pedro Merchán Calderón 1600
  • Juan Iñiguez de Lequerica 1600
  • Cristóbal Lasso Vaca 1601
  • Francisco Fernández de Córdoba  y Oviedo 1601
  • Juan Rodríguez 1602
  • Pedro Várez de Castro 1602
  • Luis Sánchez 1602-1606
  • Herederos de Juan Íñiguez 1602
  • Lorenzo de Ayala 1603
  • Francisco de Robles 1604
  • Francisco Moller 1604-1612
  • Andrés Méndez 1604
  • Juan Fernández 1604-1616
  • Pedro Lasso de la Peña 1604, a la solana
  • Juan Bautista 1604
  • Luis Mercado 1604
  • Margarita Sánchez 1604
  • Tomás Lasso de la Peña 1605
  • Ana Vélez de Salcedo (esposa de Diego Fdez. de Córdoba) 1605
  • Juan de Herrera 1605
  • Cosme Delgado 1605
  • Francisco Isapino 1606
  • Herederos de Diego Fernández de Córdoba 1606
  • Guillermo Bichon 1606
  • Juan Lasso de la Peña 1608-1633
  • Cristóbal Lasso Vaca 1609
  • *Gerónimo Morillo o Murillo 1610-1660, de la Universidad. Ordenanzas del vino
  • Antonio Ferrer 1610
  • Francisco Abarca de Angulo  1611
  • San Francisco 1611
  • Francisco Fernández de Córdoba  1612
  • San Benito el Real 1612
  • Juan de Rueda 1612 Calle Sámano
  • Ambrosio Pérez 1614 (cartillas de la Catedral)
  • Francisco Cornezo 1616
  • Viuda de Francisco Fernández de Córdoba  (Francisca de los Ríos) 1619-1633
  • Juan Rodríguez 1619
  • Juan Beltrán 1620
  • Antonio López 1620
  • Bartolomé Benito 1620
  • Diego Díaz de la Carrera 1621
  • Juan Bautista Varesio o Versio 1622-1631
  • Ambrosio Gómez 1623
  • Juan Lasso de la Peña 1624
  • Juan González 1625 en la Librería
  • Juan García Mandiano 1625
  • Juan Piñas 1626
  • Colegio de la Compañía de Jesús 1630 (después de la Buena Muerte)
  • Viuda de Juan de Lasso 1633
  • Juan Antonio de Arana 1633 en la Librería
  • Lorenzo de Medina
  • Domingo de Lago 1634
  • Antonio Vázquez de Esparza 1635-1657
  • Juan González Mogrovejo 1636
  • Francisco Ruiz Valdivielso 1636-1649,  Plazuela vieja
  • Convento de San Pablo 1637
  • Gregorio Vedoya (esposo de Inés Logedo) 1638
  • Antonio de Rueda 1642
  • Marcos Pérez 1645
  • Imprenta Real 1645
  • Bartolomé Portolés de la Torre 1648-1678
  • María Antonia Figueroa 1649
  • Manuel Ruiz de Valdivielso 1652
  • Antonio Ruiz de Valdivielso 1653
  • Antonio Suárez Solís, 1654-1668
  • Juan Antolín de Lago (casado con María Portolés) 1656
  • Juan de Nieva Murillo 1660
  • Agustín Ruiz de Valdivielso 1660,  Corredera de San Pablo
  • Mariana de Paredes 1661
  • Joseph de Rueda 1661-1708, calle Sámano
  • Mariana de Pereda (viuda de Joseph de Rueda) 1662
  • Inés e Isabel de Logedo 1666, calle de la Librería
  • Francisco González Rodríguez 1667
  • Joseph Portolés García 1668-1679
  • Santiago de Folguerol o Folgueral 1676
  • José Folgueral 1677
  • Antonio Rodríguez de Figueroa 1679-1713 calle de la Librería
  • Francisco Plaza Bueno 1680
  • María Portoles, (esposa de Antolín de Lago) 1680
  • Felipe Francisco Márquez 1681 Calle de la Parra. Ordenanzas
  • Gabriel Arguellez 1690
  • Fernando de Cepeda o Zepeda 1694-1707 (casado con Isabel de Santotis)
  • Alonso o Alfonso de Riego 1695-1723, del Sto. Oficio y de la Universidad
  • Felipe Barbuez 1696

Anastasio Rojo Vega, en su obra Impresores, libreros y papeleros en Medina del Campo y Valladolid, menciona una fecha fatídica, 1610, en la que se promulga una Pragmática para que no se puedan imprimir fuera destos reynos las obras y libros que en ellos compusieren, o escrivieren, de qualquier facultad que sean (Madrid, Juan de la Cuesta, 1610), a partir de la cual comienza una decadencia para el noble arte de imprimir: “En el XVII -asegura Rojo Vega- el viejo estilo desapareció, y así nos encontramos con una larga serie de impresores trabajando a sueldo en imprentas institucionales, faltas todas de un estudio minucioso. Siguió existiendo la de Prado y cobró gran importancia la de Cartillas de la Catedral”. En 1583, Felipe II concedió a la catedral de Valladolid el privilegio de impresión y venta de libros para la enseñanza de las primeras letras, especialmente las denominadas cartillas. Desde sus inicios, su formato, extensión y contenido (tamaño cuarto u octavo, uno o dos pliegos de extensión, con ocho o dieciséis páginas, que contenía un abecedario, un silabario, unas oraciones y los principios de la doctrina cristiana), la hacían manejable y de uso intergeneracional, no modificando sustancialmente su contenido hasta el siglo XIX. Luis Resines, uno de sus mejores estudiosos, publicó el dato de que, durante el tiempo en que se imprimieron y difundieron esas cartillas, se vendieron más de 70 millones de ejemplares.

IMPRESORES DEL SIGLO XVIII

  • Antonio Figueroa 1703
  • Viuda de Cepeda 1703
  • Real Chancillería 1714
  • Viuda de Joseph de Rueda (Manuela Arenas) 1708-1722
  • Fernando o Fernández del Villar 1735
  • Imprenta Congregación de la Buena Muerte 1737
  • Athanasio y Gregorio Figueroa 1740 (hijos de Antonio Figueroa y María Duque)
  • Tomás de San Pedro Calderón 1744-1761
  • Athanasio y Antonio de Figueroa 1748
  • Manuel de Mendívil 1752
  • Francisco Antonio Garrido 1752-1789 frente a la Catedral (desde 1783 imprenta propia)
  • *Andrés Guerra Mantilla 1764 (casado con María del Riego)                              
  • María Antonia Figueroa 1766 (casada con Manuel de Mendívil)
  • Felipe Poza 1768
  • Thomas de Santander 1771-1782 (casado con Tomasa del Riego y después con María Fdez.)
  • *Andrés Aparicio 1777
  • Francisco González Rodríguez 1779
  • Herederos de Thomas de Santander 1782—1783
  • Viuda de Thomas de Santander 1783-1787
  • Manuel Santos Matute 1783-1798
  • Manuel Santos Gallo 1784
  • Florencio de Santander, 1787
  • Imprenta de la Plazuela Vieja
  • Viuda e hijos de Santander 1787-1802
  • Mariano y Raimundo Santander 1792
  • Ramón Berenguillo 1793
  • Real Acuerdo y Chancillería 1796
  • Tomás Cermeño 1799-1813 (le suceden Aramburu y Roldán)

Jesús María Palomares recordó en su trabajo Imprenta e impresores de Valladolid en el siglo XVIII, que esa centuria se caracterizó por la consolidación de las industrias familiares: “El simple recuerdo de los nombres famosos -Rueda, Zepeda, Figueroa, Riego, Santander- es argumento suficiente para respaldar este aserto. Mucho, por no decir todo, de lo que es la imprenta de la ciudad en esta centuria, se debe a la personalidad y maestría de una serie de tipógrafos que transmiten su arte y negocio a sus sucesores. La tradición, iniciada a fines del siglo XVII por los impresores José de Rueda y Fernando de Zepeda, pervive en los talleres de Figueroa, cuya segunda esposa transmite parte de su hacienda a los hijos de este matrimonio, haciendo lo propio con los hijos de su segundo esposo, el impresor Alonso del Riego. Los descendientes de ambos impresores mantienen en pie la industria familiar incrementando y mejorando en ocasiones sus instalaciones y el material recibido en herencia”.

En lo que atañe a las Cartillas, parece que la venta en América había descendido alarmantemente con la falsificación de las mismas, por lo cual se suplica a Su Majestad “se digne mandar comunicar sus Reales Órdenes a los Puertos habilitados para la América, no permitan el embarque de ninguna cartilla que no sea de las de la impresión de dicha Santa Iglesia Catedral de Valladolid, quien a este fin pondrá un vista o celador en los mismos Puertos para su inspección, entendiéndose también dicha Real Orden para los de América y ciudades más principales de ella, para que en éstas no se permita la impresión ni venta que no sea de las de la citada Santa Iglesia…”

IMPRESORES DEL SIGLO XIX

  • Fernando Santarén Martínez   1800-1833   Valseca 6
  • *Pablo Miñón (sucede a Francisco Antonio Garrido) 1800
  • Viuda de Aparicio 1808
  • Colegio de Santiago 1807-1910
  • Juan Manuel de Aramburu e Higinio Roldán 1807
  • *Julián Pastor 1833 Cantarranas / Cañuelo 13 (primer litógrafo, en 1840)
  • Viuda de Santarén    1833-1838,  Valseca 6
  • Viuda de Roldán 1836
  • *Manuel Aparicio (sucede a Pablo Miñón) 1837-45
  • *Dámaso Santarén Varela  1838-1858  Espadería 9, Espadería 25
  • Imprenta Nueva 1839
  • *Juan de la Cuesta y Julián 1846 Cantarranas
  • Luis de Lazcau 1851 litografía Acera de San Francisco
  • Viuda e hijo de Moreno 1852 litografía
  • Gerónimo Marcos Gallego 1853
  • Manjarrés y Cia. (La Castellana) 1854 Regalado 3
  • José Melgar 1855
  • Imprenta del Consultor 1855
  • Miguel de la Cruz y Ramón de la Cruz 1856 Constitución
  • Pedro Caballero y compañía 1856
  • Pablo de la Llana, 1857  Santander / Regalado 3
  • Manuel Gordaliza 1858
  • *Francisco Miguel Perillán, 1858-1876
  • *Fernando Santarén Ramón    1858-1897  Espadería 25-27
  • *Hijos de Rodríguez 1859 (después Andrés Martín)
  • Gervasio Fournier 1860 litografía Fuente Dorada (luego Saturnino Pérez y después Concejo)
  • Juan Fernández e hijos 1862
  • *Sardón y compañía 1864
  • *Luis N. de Gaviria 1865 Calle de la Cárcava / Angustias
  • Alejandro Rueda 1865
  • José Rojas 1866 Guadamacileros 7
  • Maldonado y Cía. 1866
  • *Julián Torés y Martínez 1866-1911 Sierpe 16 / Fuente Dorada 30
  • *El Norte de Castilla 1868
  • Rafael Garzo e hijos 1868. Duque de la Victoria 26
  • Imprenta de la Conciliación (de Fidel Recio) Torrecilla
  • *José Manuel Cuesta 1868
  • Lucas Garrido 1869
  • Arias 1870
  • José Rodríguez 1871 Caldereros
  • *Hijos de J. Pastor 1872 Ebanistería / Cantarranas 26
  • *Jacinto Hebrero Acera 18
  • *Gaviria y Zapatero, sucesores de Roldán 1875
  • *Imprenta provincial Diputación (Hospicio) 1883
  • Miguel Nuevo 1883, Cánovas del Castillo
  • La Ilustración de Valladolid 1886
  • *Viuda de Cuesta e hijos 1889
  • Huérfanos de Caballería 1895, Empecinado 26
  • *José Manuel de la Cuesta, 1896, Macías Picavea 38
  • *Jorge Montero, Acera 4 1896
  • Saturnino Pérez Acera de Recoletos 8

El siglo XIX se abre con una novena a San Antonio impresa por Fernando Santarén Martínez. Los Santarén fueron una familia cuyo trabajo –principalmente en forma de pliego de cordel- se difundió por toda España, llevando el nombre de la capital castellana a los lugares más recónditos de la península. Desde 1800 a 1900, Fernando Santarén Martínez, Dámaso Santarén Varela y Fernando Santarén Ramón, trabajan sucesivamente en el establecimiento tipográfico fundado por el primero en la calle de la Valseca y situado después durante muchos años en los portales de Espadería (actual Fuente Dorada), establecimiento que se mantiene posteriormente abierto hasta bien avanzado el siglo XX bajo la tutela de Fernando Santarén Madrazo y, fallecido éste, bajo la denominación comercial

Casa Santarén

A los Santarén hay que añadir los apellidos de Miñón, Aparicio, Pastor, Rodríguez y Cuesta que, unidos a otros más relacionados con el mundo de un incipiente periodismo (como Perillán y Gaviria) o el más especializado de la litografía (Fournier), se convertirán en propagadores de noticias, cultura, ideas políticas y creencias religiosas que harán del siglo XIX uno de los períodos más inquietos y complejos en la historia de la ciudad.

Celso Almuiña estudió además la importancia de las publicaciones periódicas, revistas y diarios, que se imprimieron en los establecimientos tipográficos vallisoletanos durante todo este siglo.


IMPRESORES DEL SIGO XX

  • *Fernando Santarén Madrazo 1900-1961, Fuente Dorada 25-29
  • Viuda de Jacinto Hebrero (La Minerva) 1901, Acera 18
  • Ambrosio Rodríguez 1903, Alfonso XII 5
  • Juan R. Hernando 1903 Duque de la Victoria 18
  • *Ruiz Zurro y Lozano 1903 Macías Picavea 35 y 37 / Cascajares 3 / Arribas 8
  • Petra Gallardo 1904, Duque de la Victoria 18
  • El Porvenir 1906
  • La nueva tipografía 1906
  • La Nueva Pincia 1907
  • *Agapito Zapatero 1907
  • *Eduardo Sáenz 1908
  • *Imprenta Castellana 1909-1943
  • Emilio Zapatero 1910-1936
  • Inocencio Zurro
  • Faustino González Vega Cánovas del Castillo 5
  • *Andrés Martín Sánchez Portugalete 2 / Francos 9
  • *Leonardo Miñón y Pedro Miñón Perú 17
  • Sucesor de Saturnino Pérez Recoletos 4
  • *Colegio de huérfanos de Caballería
  • Emiliano Díez 1911 Malcocinado 12
  • *Osvaldo Lozano y Brizuela, hermanos 1911 Platerías 34 / Marina Escobar
  • Celestino González 1911
  • *Viuda de Montero 1913
  • Pedro Zuloaga 1917 Macías Picavea 38
  • Tomás F. Canales 1917 Montero Calvo 4
  • Amancia Hebrero Ferrari 6
  • Imprenta Castellana 1916
  • Hijos de Julián Torés 1917 Platerías 37
  • Justo Garrán 1917 Santiago 86
  • La Gutenberg 1917 Angustias 67
  • *Imprenta Manolete 1917
  • *Eleuterio Castañeda 1919
  • *Tipografía Cuesta, Macías Picavea 20
  • *Casa Social Católica (Francisco García Vicente) 1921 Muro 7
  • *Mariano Fraile Rivera 1922 Montero Calvo 24
  • Diario Regional (Justo Garrán) 1922 Santiago 33
  • Valentín Montero 1927 Ferrari 6
  • Manuel Fernández Medina, Perú 17
  • *Benito Allén 1927 Plaza de la Catedral/ Fray Luis de León 2
  • *José Concejo 1927 Alfonso XIII 5
  • *La Libertad 1934 Santamaría 2
  • *Afrodisio Aguado 1935 Acera 16
  • Juana Alarcón 1938 Labradores 56
  • Francisco García Vicente 1940, Portugalete 2
  • Luis Bailón Báñez 1940, José María Lacort 2
  • Eloy Pérez Antón
  • Marcos
  • *Fernanda San Pedro y Melchor González San Pedro (Samagón)
  • Tipografía C. Sanz 1941, General Mola 7
  • *Gráficas Castilla 1946, Veinte de febrero 2
  • Luis Calderón 1946, Montero Calvo 3
  • *Gerardo Perdiguero González (Gerper) 1947 Héroes de Teruel 6
  • *Julián Iglesias Salvador (Lafalpoo) Juan Mabrilla 38
  • *Miñón 1950
  • Sotero Otero del Pozo (Sever Cuesta), Cantarranillas 11


En el siglo XX, además de la familia Santarén ya mencionada, los Montero y los Zapatero tuvieron una gran actividad en la impresión y difusión de libros de autor, particularmente de aquellos que, desde su cátedra universitaria, impartían clases de medicina, literatura, historia o ciencia.

En otro orden de cosas, Celestino González llegó a publicar usando diferentes imprentas hasta 500 títulos de argumentos de óperas y zarzuelas que él mismo resumía para encargar después a varios viajantes que los distribuyeran por toda la península. La vida política y social, las nuevas ideologías y la renovación de una sociedad que crecía entre el trabajo y el ocio, fueron los temas favoritos de los años 20 y la mitad de los treinta. La guerra civil de 1936 trajo, como no podía ser de otra manera, la degradación en la calidad del papel y en el resultado final del libro, pero no la disminución en la actividad tipográfica, imprimiéndose muchas obras de autores afectos a la causa rebelde, o “nacional” como se denominó finalmente. Nuestro recorrido acaba en la mitad del siglo pasado, cuando ya se anunciaban cambios que desembocarían en la revolución de las artes gráficas.

LIBROS EN LA EXPOSICIÓN

LOS ‘ARGUMENTOS’ DE VALLADOLID

Un tipo de “pliego” que tuvo enorme repercusión en todo el país y se imprimió casi siempre en Valladolid fue el denominado genéricamente “argumento”. Muchos fueron los factores sociales, políticos y económicos que tuvieron que ver en el nacimiento y desarrollo durante el siglo XIX de un tipo de teatro musical nacionalista. A todos ellos se podría añadir un elemento que, si bien de forma tardía, vendría a completarlos: la difusión popular de aquellas obras –zarzuelas y género chico- a través de pequeños cuadernillos impresos en donde se resumía el argumento y se destacaban sus más célebres canciones. El zamorano Celestino González (nacido en Villaescusa), residente en Valladolid desde los 23 años, comenzó a publicar hacia 1900 lo que él denominó su “Galería de argumentos”, que duraría al menos 14 años. Seguía en ese sentido la costumbre ya existente de imprimir y vender pliegos en los que se “reducía” el argumento de una obra –en este caso de género musical- y se publicaban, para ser leídos, recordados y tarareados, las canciones más notables de aquella misma obra suponiendo que ya era un éxito o iba a serlo en breve plazo. Los cuadernillos salían generalmente en tamaño octavo (con las 16 páginas que daba un pliego, más la cubierta –en la que solía incluirse una fotografía del compositor- y que, por cierto no se imprimía necesariamente en la misma imprenta que el pliego) y a un precio módico y asequible (10 céntimos). Se llamaban habitualmente –así al menos se especificaba en casi todas las ediciones- “argumento y explicación”, “reseña y explicación”, “argumentos y cantables”, “galería de argumentos” (que es como los bautizó Celestino) o “comentarios” y seguidamente se advertía que eran extractos o resúmenes de las obras estrenadas recientemente, que se realizaban por parte de un “arreglista” cuyo nombre aparecía en primera página o en portada para que su trabajo fuese reconocido, al menos como un paso necesario entre el autor y el público. En Valladolid no era nuevo el negocio. Lo habían practicado algunas imprentas de la ciudad con resultado diverso, pero recordaremos que los hijos de Pastor, la imprenta de Eduardo Sáenz, y Agapito Zapatero habían editado ya en la segunda mitad del siglo XIX argumentos de óperas y zarzuelas. En alguno de ellos aparecía, como si fuese determinante para el producto o garantía de éxito, el nombre del coplero ambulante que los vendía, Julián Iriarte Lorea, “el manco”, personaje que ya había comenzado a distribuir este tipo de papeles impresos por toda España desde 1880. Él mismo se presentaba en alguno de esos pliegos de la siguiente manera: “Don Julián Iriarte Lorea (navarro) falto de un brazo, es el primero en la publicación de argumentos, zarzuelas que alcanzan celebridad y el único que viaja en España con su colección de nuevas y viejas, pero todas bonitas, desde el año 1880 y las vende a 5, 10 y 15 ctms., ya cantando o pregonando en calles, plazas, paseos, cafés y teatros. Usa gorra con  galón “AZ” para mejor notarle y actualmente ofrece los siguientes….” Y anotaba un listado de las obras de su catálogo. Evidentemente Iriarte era algo más que un vendedor de coplas –era un negociante y un espléndido comunicador- y ahí radicaba su relación con Celestino González. Éste se alió con él para mejor distribuir su producto -ya que “el manco tenía trillados todos los caminos de España”-, reconociendo y asimilando el éxito de su iniciativa “literaria” (es decir, se dedicó como Iriarte a hacer extractos asequibles de las obras) e incluso dando mayor impulso comercial a su experiencia, para lo cual inició una fructífera relación  con otros vendedores de quioscos de diferentes ciudades españolas a quienes nombró sus corresponsales. Conocemos los de Madrid (Antonio Ros, Victoria 7), de Valencia (José Gallego, Ruzafa 46) y Santander (Mariano Padilla, corresponsal de periódicos) además de otros en Barcelona (José Vila, San Antonio Abad 11), Sevilla, León, La Coruña, Huelva, Tarragona, La Línea, Jerez, Tarifa, Andújar, Zaragoza, Linares, Avilés, Nerva y Córdoba. En algunos de los primeros pliegos, Celestino advertía: “Esta casa no responde de los paquetes que se extravíen pero sí puede certificarlos. Se ceden exclusivas de esta galería de argumentos en todas las poblaciones de España cuyo primer pedido no baje de 25 pts. Una vez concedida ésta, se publicará en algunos argumentos el nombre del corresponsal”. Es difícil pensar que, si la aventura de la Galería duró casi 15 años, no tuviese razonables beneficios. Celestino vendía los argumentos en su propio quiosco y, además de ser distribuidor de los diarios y semanarios más leídos, imprimía a veces él mismo algunos extras como la “bonita baraja del amor” o unos curiosos billetes de lotería a dos tintas que servían para todos los sorteos haciendo una tirada especial para el sorteo de Nochebuena que llevaba fecha y año a falta sólo del número y firma del depositario.

Durante los años de actividad como vendedor trabajó con diferentes imprentas vallisoletanas para que llevasen a las prensas sus argumentos, y recordaremos entre otras la de Miñón, la de Santarén, la de Eduardo Sáenz, la de Montero, la de Castañeda y Sánchez, la imprenta Castellana, la tipografía de La libertad, la de Zurro y Lozano (en Cascajares 3), la de Ruiz Zurro (en Cascajares 3 y Arribas 8), Julián Torés (Sierpe 16), etc. Su actividad incansable le llevó a comenzar con un catálogo de casi doscientas obras que muy pronto llegaron a 250 (en 1903), 275 (en 1905), 350 (en 1908) y hasta 500 (a partir de 1909) que luego iba vendiendo por tomitos de 25 unidades. Sus “comentarios”, en los que de vez en cuando se permitía opinar sobre las obras y sus autores en una suerte de crítica literaria, le llevaron a imprimir en los encabezamientos: “Es propiedad de Celestino González, el cual perseguirá ante la ley al que lo reimprima sin su permiso”.  Es decir, Celestino se consideraba, sin ningún género de dudas, “autor” -y por tanto persona física susceptible de derechos-, de todas aquellas simplificaciones o epítomes que ayudaban a que el público en general conociese y admirase las obras clásicas del género o las recientemente aparecidas y estrenadas. Ya en la última década del siglo XIX solicitó al Ayuntamiento el uso y  gestión de un quiosco en la Plaza Mayor (entre la columna mingitoria o “kiosco para necesidades” y los soportales de la Acera de San Francisco) que intentó mejorar en 1893 pero que por razones “ajenas a su voluntad” no pudo reestructurar hasta 1896. El proyecto, del maestro de obras Bonifacio Rivero, era un modelo octogonal que se hizo muy popular en la época entre siglos y que aparece en muchas de las fotografías de aquellos años dando carácter a la Plaza. En 1906 Celestino trasladó su establecimiento a la Plaza de Fuente Dorada donde siguió todavía durante casi una década sirviendo a los vallisoletanos sus famosos “argumentos” junto a los periódicos del día y a las más importantes revistas españolas.

-TIPÓGRAFOS DE VALLADOLID EN EL CENSO DE 1914

  • Valentín Álvarez Franco  (36 años), Montero Calvo 11
  • Pedro Bedera Martínez (44) Claudio Moyano 14 y 16
  • Valentín Montero Armesto (35) Montero Calvo 24 y 26
  • Mariano Vargas Martínez (26) Duque de la Victoria 16
  • Agustín Cabadas Hierro (32) Calixto Fernández de la Torre 11
  • Arturo Montes Miguel (46) Recoletas 7
  • Ambrosio Hernández Díez (46) Vegafría
  • Agustín Mañanes Fernández (47) Mantería 12
  • Gabino Conrado (38) Cruz Verde 4
  • Baltasar Cabello Ochoa (39) Pi y Margall 64
  • Luis Cimavilla Bajón (50) Pi y Margall 10
  • Angel Llorente Cesteros (29) Pi y Margall 10
  • Mariano Martínez Camino (36) Pi y Margall 79
  • Francisco Estrada Morán (40) Ferrocarril 24
  • Salvador Peláez Cueto (69) Ferrocarril 16
  • Manuel Gutiérrez Villar (25) Asunción 13
  • Gabino Rojo Bajón (72)  Jose María Lacort 26
  • Pablo Díaz Carrillo (32) Canterac 4
  • Remigio Cabello Toral (44) Salvador 6
  • Evelio Boal López (30) Jabón 6
  • Francisco Olivas Gómez (48) Expósitos 13
  • Miguel Cimavilla Bajón (41) Cervantes 5 y 7
  • Toribio Mendoza San José ( 43) Hospedería 3
  • Emilio Gómez Inchaustegui (42) Once casas
  • Valentín Gallegos Zubillaga ( 39) Santa Clara 48
  • Antonio García Herrero (34) Santa Clara 58
  • Ponciano Dámaso de Tuero (33) Templarios 8
  • Florencio Granizo Serrano (28) Comunidades 4
  • Baldomero Rodríguez Benavides (30) Alamillos 18
  • Ezequiel del Olmo Rodríguez (52) Puebla 6
  • Claudio Frontera Seco (36) Arribas 14
  • Juan Sanz Martínez (41) Marqués del Duero 11
  • Félix Vegas Astorga (31) Cabañuelas 1
  • Leopoldo Álvarez González (40) Marqués del Duero 14
  • Julián Bayón Martín (63) San Martín 20
  • Valeriano Corbella Castro (33) Marqués del Duero 14
  • Ignacio Bariego de la Puente (30) San Quince 2 y 4
  • Mariano Díaz Villán (40) Bodegones 3
  • Luis Fernández Ibáñez (25) Victoria 10

-LITÓGRAFOS

  • Víctor Pérez Alonso (29) Boteros 10
  • Emiliano Díez del Caño (38), Zúñiga 29
  • Eleuterio Castañeda Prieto (56) Perú 30
  • José Sánchez Alonso (52) Perú 30
  • Felicísimo Pérez Díez (30) Nueva estación 63
  • Celestino González Ramos (47) López Gómez 4
  • Silvano González Valentín (29) Isidro Polo 1

-IMPRESORES

  • Fidel Martín Estefanía (25) Alfonso XIII 5
  • Constantino Rebollar Marquina (29) Mantería 18
  • Tomás Castrillo Bariego (40) Niña Guapa 19
  • Bonifacio Molinedo (29) Plaza de San Bartolomé 6

-CAJISTAS

  • José Reymundi Menéndez (61) Paseo del Príncipe
  • Isaac Rodríguez Martínez (30) Jose María Lacort 28
  • Federico Santiuste Maroto (47) Penitencia 20

AGRADECIMIENTOS

Esta exposición es un homenaje a los impresores, tipógrafos y litógrafos vallisoletanos que desde finales del siglo XV trabajaron en la ciudad dejando un numerosísimo legado cultural en forma de material impreso. A ellos y a sus valedores, los libreros y los lectores, va dedicada esta muestra en la que, siguiendo un orden cronológico aproximado, se da cuenta de sus años de actividad (comienzo, final o año conocido de impresión de algún ejemplar). Es imprescindible mencionar también a todos los estudiosos que durante dos siglos han recopilado, catalogado y ordenado los trabajos que se produjeron en los establecimientos tipográficos de la ciudad. Los nombres de Rafael Floranes Robles, Bartolomé José Gallardo, Mariano González Moral, Marcelino Gutiérrez del Caño, Mariano Alcocer, Narciso Alonso Cortés, Domingo Rodríguez, María Marsá y Vilá, Anastasio Rojo Vega, Luis Fernández, Mercedes Fernández Valladares, Luis Resines Llorente, Celso Almuiña, Jesús María Palomares, Konrad Haebler, Frederick J. Norton, Antonio Palau y Dulcet, Francisco Vindel, Luisa Cuesta Gutiérrez, Luisa López Vidriero, Pedro Cátedra, Víctor Infantes, Julián Martín Abad, Agustín García Simón, Juan Hormaechea, María Casas del Álamo y otros investigadores y académicos, han sido esenciales para la elaboración de esta muestra.

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