Arte y Museos

Carmen. Mujer y mito.

23 junio, 2020

La Sala Municipal de Exposiciones de la Pasión acoge, hasta el 23 de agosto de 2020, la exposición ‘Carmen. Mujer y mito’. 

Analiza la figura de ‘Carmen’ desde dos perspectivas:

  • La configuración del mito en la Historia del Arte, originado desde la perspectiva de la literatura francesa, teniendo en cuenta para esta exhibición las obras de los grandes pintores españoles del siglo XIX hasta la versión realizada por Picasso, en un marcado contraste creado por el gran genio español a mitad del siglo XX.
  • La figura de la mujer y sus diferentes representaciones y roles, siguiendo el gusto de los coleccionistas, especialmente del norte de Europa.

En esta muestra podrás ver 35 óleos, pertenecientes a la Colección Pedrera Martínez, de algunos de los nombres más representativos de la pintura española del siglo XIX, y 35 buriles de la serie ‘Carmen’ de Pablo Picasso.

Selecciona la opción que desees consultar y navega por nuestra exposición.

Los viajeros románticos

La literatura de viajes es un género que se consolida y ofrece sus mejores obras durante el Romanticismo, cuando los autores más representativos conviven con los más afamados viajeros que visitan nuestras tierras.

Los libros modélicos editados durante el Romanticismo muestran una visión subjetiva de España que dista de la configurada años atrás por la literatura de viajes ilustrada. Sus protagonistas siguen nuevos itinerarios y se detienen en leyendas, sujetos o tradiciones que, al recrearlas en sus libros, las dejan como herencia de la imagen de España hasta la actualidad. Y es que en el recuerdo colectivo se produce siempre una mezcolanza entre realidad histórica, realidad vivida –campo propio de la subjetividad– y leyenda, de manera que un pueblo termina viéndose a sí mismo a través de los ojos de quienes lo pintaron, sean nativos o extranjeros, meticulosos registradores de la realidad o hilvanadores de fuentes dispersas, fidedignos reflejos de la existencia o creadores de varios apuntes tomados con la sugestiva luz de la lámpara.

Los viajeros del siglo XVIII y XIX, especialmente los de esta última centuria, muestran un extraordinario interés por España, siendo Andalucía el destino más anhelado. Sería un error postular que la predilección suscitada por Andalucía es consecuencia de una serie de características propias de la zona, cuando, en realidad, son creaciones de los propios viajeros. Muchos de ellos colaboran en la elaboración de tópicos que han legado a nuestros días, de forma que hemos asimilado esa herencia –en algunos casos pintoresca– hasta el extremo de convencernos de que lo fabulado es, en realidad, producto de la mirada objetiva.

Para explicar la diferencia entre lo real, lo vivido y lo contado, uno de los autores que usualmente suele citarse es Prosper Mérimée, quien recorre esa España con la que sueñan los románticos, la redescubre y la reinventa para él mismo, para después contarla a sus amigos en su correspondencia personal.

La visión literaria de España, acrecentada por los nuevos textos sobre viajes, fue la razón más importante para la consolidación de nuestro país como destino favorito para estos viajeros. Las facetas que se ofrecían contribuyeron no sólo a aumentar el interés por visitar nuestro país, sino también a lo que podríamos calificar de un proceso de mitificación pintoresca: la realidad española atrae a estos viajeros, quieres la reproducen a partir de su observación y los lugares comunes aprendidos en sus lecturas. Los nuevos textos se convertirán, a su vez, en fuentes de referencia de carácter fiable para futuros viajeros. Cuando éstos llegan a nuestras tierras elaborarán sus notas con las lecturas clásicas hispánicas, los nuevos textos de la literatura de viajes –en los que se entrevera realidad y ficción –y sus nuevas impresiones. Como con este proceso se produce paulatinamente un incremento de la subjetividad –consecuencia del espíritu romántico– en última instancia contemplamos que a través de esta sucesión de textos se lleva a cabo una continua reinvención de España.

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El mito de Carmen

Prosper Mérimeé escribió en 1845 una novela corta cuyo argumento se basaba en una historia de amor, celos, pasión y muerte. Según el autor, la inspiración provino de una historia que le relató María Manuela Kirkpatrick, condesa de Montijo.

Publicada por entregas dos años después en Revue des deux mondes, la obra narra la historia de un viajero francés que conoce en el Sur de España a José Lizarrabengoa, un exmilitar de origen navarro, quien le relata su pasión hacia Carmen. Enamorado de ella, había abandonado el ejército, convirtiéndose en bandolero miembro de la banda de El Tuerto, casado con Carmen.

Los celos le llevan a asesinarle, si bien, tras su muerte, Carmen se une a un torero, Lucas. Preso del delirio por los celos y el desdén, José mata a Carmen, para entregarse después y ser condenado a muerte.

Pero el mito alcanza la categoría de canon treinta años después, con la ópera de Bizet basada en la narración de Mérimée. Se estrenó en la Opéra-Comique de París el 3 de marzo de 1875. La acogida del estreno fue muy negativa por la mayoría de la crítica, hasta tal punto que al final de su temporada el teatro regalaba entradas para incrementar la audiencia. Sin embargo, solo meses después es estrenada en Viena y logra un extraordinario éxito, que el compositor no puede disfrutar, al fallecer de un infarto tras el fracaso inicial de su obra.

En los años inmediatamente siguientes se estrenó con gran éxito en Bruselas, Amberes, Budapest (traducida al húngaro), San Petersburgo (traducida al italiano), Estocolmo (traducida al sueco), Londres, Dublín, Nueva York, Filadelfia (en italiano) de nuevo en Londres (por primera vez en inglés), Melbourne (inglés), en Nápoles y Milán (en italiano), en Hamburgo, Berlín y Praga (en alemán), en Barcelona y Buenos Aires. La primera versión en castellano se estrenó en México en 1883. Ese mismo año volvió a la Opéra-Comique de París, obteniendo un éxito abrumador.

Convertida la figura de Carmen en un mito, en su iconografía confluyen el costumbrismo romántico, la tradición pictórica del XIX producto de la literatura de viajes y las reinterpretaciones de las nuevas estéticas, nunca ajenas a una figura ya universal, desligándose de los elementos anecdóticos. Es el caso de Pablo Picasso.

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La pintura española en el cambio de siglo

La pintura española en la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX, como en otros países europeos, acoge la tradición costumbrista heredada del Romanticismo. Los elementos iconográficos con los que Mérimée construye el mito de Carmen son frecuentes en estas obras. Estos personajes (toreros, bandoleros, cigarreras, mujeres con mantilla…), paisajes y arquitecturas (la Alhambra, alusiones al pasado árabe…) son del gusto de un público local, pero también de coleccionistas foráneos, ávidos de obras que reflejen esa España mitificada.

Por eso mucho de los artistas más importantes de la época se dedican a este género. Los más significativos están presentes en esta exposición: Raimundo de Madrazo, Lucas Villaamil y Francisco Pradilla, junto a Eduardo Chicharro o José Jiménez Aranda.

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Pablo Picasso. Carmen

A partir de la obra de Prosper Mérimée, Picasso realiza esta serie para ilustrar la novela. Sin embargo, como en otras ocasiones en las que parte de textos literarios, Picasso realiza una visión muy personal, alejada de la literalidad. En los buriles que ilustraron las páginas del libro huyó ostensiblemente de imágenes relacionadas con él. Realmente, apenas nada nos recuerda a la historia, excepto un primer retrato de una mujer con peineta y algunas cabezas de toro.

El trabajo sobre Carmen se alargó en el tiempo, pero en realidad se concentró en muy pocos días, durante mayo de 1948. El conjunto ofrece simplísimas representaciones de rostros, esbozándose gestos y actitudes con las líneas mínimas, aunque no exentas en ocasiones de complicaciones constructivas. Estas obras se acercan a los trabajos de cerámica en los que estaba trabajando en ese momento: fuentes y placas decoradas con caras extremadamente sencillas de faunos.

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2 Comentarios

  • Reply Bea 25 junio, 2020 at 12:33

    Quiero saber si las exposiciones del ayto ( calle Pasion), han de visitarse con cita previa y a que tlfno hay que llamar o si se puede hacer x email.
    Tambien horario y numero d personas xa visita guiada

    • Reply administrador 26 junio, 2020 at 08:05

      Buenos días, Bea. No es necesario reservar cita previa para visitar las exposiciones, aunque el aforo sí está limitado por motivos de seguridad. Dada la situación actual, las visitas guiadas están suspendidas. Puedes visitar ‘Carmen. Mujer y mito’ en la Pasión, ‘Los años vividos’; con fotografías de Javier Porto de escenas de la Movida madrileña y de Robert Mapplethorpe y Andy Warhol, entre otros, en Las Francesas; y una muestra sobre la historia de la imprenta en Valladolid en Casa Revilla. ¡Esperamos que las disfrutes!

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