Personajes e historia

Las Capitulaciones de Valladolid de 1518: la primera vuelta al mundo comenzó en Valladolid

12 enero, 2021

La primera vuelta al mundo en barco, emprendida por Fernando Magallanes en 1519 y concluida por Elcano en 1522, comenzó en Valladolid: fue aquí donde el navegante portugués consiguió que Carlos I autorizara y financiara la gesta. El tratado que hizo posible esta aventura pasó a la historia como las Capitulaciones de Valladolid.

El rechazo de la corona lusa

El marino portugués Fernando Magallanes, apoyándose en las ideas de su compatriota, el astrónomo Rui Faleiro, planeó la que sería la primera navegación alrededor de la Tierra. Aseguraban que era posible lograr una nueva ruta hacia las islas de las especias (un negocio que, entonces, era tan –o más- valorado que el del oro o la plata) más corta que la que seguían los lusos.

Los portugueses habían alcanzado estas islas (las Molucas, hoy Indonesia) en 1512. Fue Francisco Serrao, amigo personal de Magallanes, quien logró completar este primer viaje. El recorrido bordeaba la costa africana, por el cabo de Buena Esperanza, y ascendía a través del Índico.

Magallanes tenía en mente un itinerario que se aventuraba en los inexplorados mares del oeste, a través del Nuevo Mundo.

El monarca portugués, Manuel I, apenas tuvo en consideración el plan que Magallanes le presentó a principios de 1516. ¿Qué sentido tenía realizar una inversión de tal magnitud, posiblemente abocada al fracaso y adentrándose en aguas españolas, cuando Portugal tenía el monopolio de una ruta segura hacia las Molucas?

El viaje a Castilla

La férrea convicción de que la ruta occidental hacia estas islas era navegable llevó a Magallanes a buscar apoyo fuera de su reino. Y qué mejor respaldo que el de Castilla, cuyas aguas debían ser navegadas según la propuesta del marino.

El portugués llega a Sevilla el 20 de octubre de 1517, solo tres días después de que el futuro Carlos I pisara por primera vez suelo ibérico (el monarca desembarcó en la costa Cantábrica el día 17).

Durante su breve estancia en la ciudad andaluza, cambia su nombre original, Fernão de Magalhaes, por el castellanizado Fernando de Magallanes, y contrae matrimonio con una mujer castellana.  Faleiro se le une en diciembre. Rápidamente consiguen el apoyo del miembro de la Casa de la Contratación, Juan de Aranda, quien les abrirá las puertas de la Corte; y del riquísimo mercader Cristóbal de Haro, que aportará parte de la financiación del viaje.

Mientras tanto, el joven Carlos, de apenas 17 años cuando llega a Castilla, se encuentra con su madre, Juana I ‘la loca’ en Tordesillas, es nombrado rey por las Cortes reunidas en Valladolid a principios de 1518 y se enfrenta a la Guerra de las Comunidades.

El 20 de enero de 1518 los portugueses ponen rumbo a Valladolid junto con Aranda, cuyos contactos han logrado una entrevista con el Gran Canciller, Jean Sauvage; el cardenal Adriano de Utrecht y el obispo de Burgos, Juan Rodríguez Fonseca. A través de ellos, Magallanes y Faleiro consiguen audiencia real.

Su exposición, pero, sobre todo, la influencia del obispo de Bustos, calan en la mente de un ambicioso Carlos I.  

A la izquierda, retrato de un joven Carlos V (Bernaerd Van Orley, hacia 1515). A la derecha, retrato de Magallanes (anónimo)

Las Capitulaciones de Valladolid

Las Capitulaciones de Valladolid se firman el 22 de marzo de 1518. Este contrato adjudica a Magallanes el monopolio de la ruta durante diez años, la potestad de nombrar gobernadores en las tierras que fueran descubiertas y un cinco por ciento de las ganancias del primer viaje. Es, además, nombrado Adelantado y Capitán de la Armada para el descubrimiento de la Especiería.

La Corona de Castilla, por su parte, podría, de consumarse la hazaña, entrar en el lucrativo negocio de las especias y demostrar que las Molucas se encontraban en territorio castellano.

De acuerdo a este convenio, Carlos I se comprometía a aportar cinco navíos, abastecidos para dos años, y 234 marineros (finalmente, fueron cinco más los que partieron). El rey se reservó el derecho de nombrar un factor, un tesorero, un contador y escribanos, para que controlaran los avances y dieran cuenta de ello a la Corona.

Los encuentros mantenidos en Valladolid y las conocidas como Capitulaciones de Valladolid hicieron posible que los navíos Trinidad, con 62 hombres; San Antonio, con 57 marinos; Concepción, con 44; Victoria, con 45, y Santiago, 31 hombres, partieran el 10 de agosto de 1519 de Sanlúcar de Barrameda.

Solo 18 de ellos, a bordo del Victoria y comandados por Elcano, regresaron con vida después de lograr dar la primera vuelta al mundo.

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