Edificios desaparecidos Personajes e historia

Antiguas casas consistoriales de Valladolid

24 abril, 2020

Ni vallisoletanos ni turistas recuerdan la Plaza Mayor sin su imponente Casa Consistorial, aunque las fotografías nos recuerdan el aspecto del edificio que acogió los encuentros de los representantes ciudadanos desde el incendio que devastó la ciudad en 1561.

Más allá de estos dos célebres edificios, la casa consistorial o casa de la villa de Valladolid ha tenido otras muchas sedes a lo largo de su historia: iglesias, conventos o palacios son algunas de las que recordamos.

Colegiata de Santa María Valladolid
Colegiata de Santa María en Valladolid

Las primeras ‘casas del concejo’

El concejo de la villa de Valladolid, germen de la actual corporación municipal, existe, al menos, desde 1095: de este año data el documento fundacional de la Abadía que dota el Conde Ansúrez y que ya menciona dicho concejo.

Estos primitivos ‘ayuntamientos’ distaban mucho de lo que hoy entendemos como tal. Primero, porque el juego de la representación política, hoy abierta a todos los vecinos, estaba acaparado por los linajes de Tovar y Reoyo.

Segundo, porque lo más cercano en la época a las actuales juntas de gobierno no tenían una sede propia. Y, además, porque las ‘casas del concejo’ de Valladolid acogían otras funciones ahora impensables: tribunal de justicia, almacén o cárcel.

Sus primeras reuniones pudieron celebrarse en la parroquia de la población, la de San Pelayo, centro de aquella pequeña población en la actual plaza de San Miguel. Era donde se conservaba un incipiente archivo municipal y desde donde sonaba la campana que daba el toque de queda, llamaba a las reuniones y avisaba de peligros a los vecinos. Otra teoría apoyada, entre otros, por Juan Agapito y Revilla, apunta a que el Concejo pudo reunirse en la Casa de los Linajes (en lo que hoy es la calle de Expósitos).

Con el desarrollo de la villa impulsado por el conde Ansúrez, el Concejo se
traslada al entorno de la plaza de la Universidad. Este enclave se convierte en epicentro de la vida social, mercantil y política.

Los regidores pasan a reunirse en una sala dentro de la Colegiata de Santa María. Por aquel entonces el conde Ansúrez dispuso, además, que los canónigos tuvieran derecho a voto.

El desaparecido convento de San Francisco en la Plaza Mayor de Valladolid

Baile de casas consistoriales

El traslado del mercado a la actual Plaza Mayor -que pasa a conocerse como plaza del Mercado- hace de esta zona referente en la villa. La construcción del convento de San Francisco (donde hoy está el Teatro Zorrilla) es el espaldarazo definitivo a un protagonismo que llega hasta nuestros días.

Así, con el tiempo, las reuniones del Concejo se reparten entre la Colegiata, el desaparecido convento de los franciscanos y otras ‘casas del concejo’ en esta misma plaza, se cree que en el lateral que linda con las calles Pasión y Correos.

Aunque este carácter itinerante nos extrañe, debemos recordar que por aquel entonces ni siquiera la mismísima corte real tenía un palacio estable en Valladolid.

Maqueta de la Casa Consistorial de 1561 expuesta en el Museo de Valladolid

La Casa Consistorial de 1561

Los Reyes Católicos ordenaron en 1480 la construcción de una casa consistorial en aquellas villas que aún no la tuvieran para reforzar el poder político del concejo frente a la nobleza y la Iglesia. Dos décadas después, los monarcas ordenan la venta de aquellas dependencias en la plaza de Santa María y el traslado del concejo a la plaza del Mercado.

Pero finalmente será su nieto, Felipe II, quien impulse de forma definitiva esta construcción.

El proyecto de reconstrucción de la Plaza Mayor después del incendio que arrasó el centro de la ciudad en 1561 contemplaba una nueva casa consistorial, en el espacio que hoy ocupa nuestro Ayuntamiento. El arquitecto elegido para tan ambiciosa empresa fue Francisco de Salamanca, a quien debemos no solo el aspecto actual de esta plaza, sino también el de la calle Platerías, la Fuente Dorada o el Palacio de la Chancillería.

La construcción de la Casa Consistorial se dilató en el tiempo; tanto, que Salamanca murió antes de que finalizaran las obras. Le sucedió su hijo, quien falleció apenas tres años después, en 1576.

Con el proyecto sin concluir llega la moda del clasicismo. Comienzan a encadenarse modificaciones y arreglos del plano original, algunas ordenadas por Juan de Herrera y Diego de Praves (implicados, también, en la construcción de la Catedral).

Las obras se dan por finalizadas en 1605. Los torreones se retrasaría más de medio siglo, hasta 1660.

Su aspecto final, el que conocemos por las fotografías de archivo y por la maqueta que expone el Museo de Valladolid, llega en 1837 cuando, al fin, se levanta la torre del reloj. Debajo de su esfera una inscripción rezaba: ‘A la inocente Isabel II y utilidad del pueblo vallisoletano. Año 25 de la Constitución Española’.

Así lo describió Teófilo Gautier en 1840:

El Ayuntamiento, de color verde manzana, ostenta un letrero en honor de la Inocente Isabel, como suelen llamar aquí a la reina niña. En lo alto del edificio hay un reloj que se ilumina por la noche como el del Hotel de Ville, de París, cosa que parece entusiasmar mucho a los habitantes. Bajo los soportales hay infinidad de tiendas de sastres, sombrereros y zapateros, que son los tres oficios más importantes de España. También se hallan algunos cafés y en ese punto se concentra toda la vida y el movimiento de la población.

Teófilo Gautier en Viaje por España
Casa Consistorial de 1561

La antigua Casa Consistorial contaba con curiosos espacios, como una sala de concejo para el verano en el primer piso y una sala para el invierno en el piso superior, ambas con su capilla en la que se decía misa antes de las juntas, una sala donde se custodiaban las joyas propiedad de la villa y hasta una estancia destinada a mantener presos, si se diera la necesidad, a los capitulares.

En 1879 el alcalde Miguel Íscar encargó un estudio acerca del estado del edificio. Aunque el informe no aconsejaba su derribo, así lo dispuso el regidor municipal, decidido a dar un lavado a la imagen de la ciudad de acuerdo a la moda ecléctica y las miras a capitales europeas impuestas por la burguesía.

La actual Casa Consistorial no abrió sus puertas hasta 1908. Mientras se realizaban las obras el Ayuntamiento tuvo otras dos sedes provisionales. pasó por la calle López Gómez y por la calle Duque de la Victoria. En este último caso ocupó el palacio de Ortiz Vega, propiedad de un empresario harinero que el consistorio arrendaba por 10.000 pesetas anuales y que en la actualidad acoge las oficinas del BBVA en Valladolid.

Palacio Ortiz Vega en la calle Duque de la Victoria

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