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Cómo se ha realizado

Como se ha señalado en los objetivos, desde un primer momento nos planteamos unas metas muy ambiciosas para esta Guía. Pero partíamos con un hándicap: la ausencia de un modelo previo de guía que respondiera a estos objetivos y nos sirviera de referente (al menos nosotros no lo conocíamos). Por lo que, tanto la metodología de recogida de información y su tratamiento como la estructura de su contenido se han ido adaptando a medida que se ha ido elaborando, lo que ha resultado un proceso largo y complicado,

En un primer momento elaboramos un esquema orientativo de contenido y metodología, con el planteamiento de base de que la guía debía abarcar no solo los campos que tradicionalmente se suelen considerar componentes de la cultura sino también otras manifestaciones artísticas que consideramos forman parte de la vida cultural de la ciudad. Estamos acostumbrados a valorar como cultura únicamente ciertos productos culturales (como pueden ser las obras literarias, todo lo relacionado con las bellas artes, la música,…), y nos olvidamos de que hay otro tipo de cultura que va más allá de las bibliotecas, los museos, los teatros, los conciertos… Este primer marco teórico orientativo nos sirvió para, a través del contacto con los propios participantes de la guía, ir configurando el contenido de ésta, de modo que diera cabida a toda esa diversidad cultural de la que venimos hablando.

El primer paso fue debatir el planteamiento y el esquema de trabajo con varios expertos en los distintos campos, de los que recogimos sugerencias y aportaciones que nos ayudaron a centrar mejor el trabajo. A continuación entramos en contacto con las asociaciones y colectivos y con los principales agentes culturales de de la programación y utilización de los espacios (como museos, salas…), que nos fueron derivando a intérpretes, creadores, artistas, servicios y otros agentes culturales privados.

Fruto de todos estos contactos fue un esquema  inicial bastante detallado de lo que podría ser la estructura de la guía, con el que nos planteamos ya el trabajo de campo o recogida de información.

Dada la gran cantidad y variedad de recursos culturales existentes en la ciudad y en campos tan diferentes como el patrimonio, los museos, las artes escénicas, visuales, sonoras, audiovisuales, las fiestas, la literatura, los congresos y reuniones, etc., así como de niveles tan distintos (creadores, intérpretes, compañías de espectáculos, asociaciones o colectivos, empresas de servicios, espacios, etc.), elaboramos una ficha de auto cumplimentación para cada una de las ramas culturales o tipología de recursos, que enviaríamos a cada recurso concreto para que nos la remitiera cubierta con la información que pedíamos en cada caso. La finalidad en todos los casos era obtener toda la información que pudiera ser útil a las personas y entidades que pudieran tener interés en conocer y contactar con dicho recurso (su historia, a qué se dedica y qué ofrece, en que rama o especialidad  artística se encuadra, donde poder completar la información, cómo poder contactar con él, etc.).

Conseguir las direcciones de los distintos recursos existentes para poder enviar la ficha correspondiente a cada uno fue una labor muy complicada, y con seguridad incompleta, dada la falta de directorios en casi todos los casos. De aquí que, aparte de las ausencias en esta guía de aquellos que no han respondido y de los que han manifestado que no querían aparecer en ella,  habrá otros que no se han incluido por no tener conocimiento de ellos o no haberlos podido localizar, a los que invitamos a que contacten con nosotros para enviarles la ficha y que los podamos incorporar a esta guía.

Para la forma de contacto utilizamos todas las vías posibles (telefónica, correo electrónico, correo postal, etc.). Y a todos aquellos que se consiguió la dirección se les envió su ficha correspondiente para que nos la devolvieran cumplimentada.

Al ser las fichas autocumplimentadas, aunque los campos de respuestas estaban muy definidos, la forma de cumplimentarlas fue muy diferente, tanto en amplitud y detalle como en forma y estilo, obteniendo una enorme diversidad de respuestas, que hizo muy difícil su estandarización a la hora de trasladar dicha información a la guía.

Pero como esta estandarización u homogenización era necesaria para dar claridad a la guía, se crearon una serie de campos o categorías generales (identificación, tipo de recurso y dónde se encuadra, como se define él mismo, características, forma de contacto, etc.) en las cuales se trató de encuadrar toda la información útil recibida sobre cada recurso concreto.

Una vez traslada la información recibida a ese formato estándar, y con todas las fichas ya cubiertas, éstas se fueron clasificando dentro de cada capítulo o campo artístico y de cada apartado o tipo de recurso en especialidades artísticas, que son las que figuran en los índices correspondientes dentro de  cada apartado. Unas clasificaciones que  son subjetivas, y que por tanto pueden ser discutibles, pero que era necesario hacerlas con el mayor detalle posible para diferenciar y encuadrar de alguna manera la gran variedad de tipologías artísticas con las que nos encontramos y facilitar su localización por parte de aquellos que estén interesados en encontrar un recurso sobre una temática, estilo o  especialidad concreta.

Uno de los campos a cubrir en todas las fichas fue que cada uno   se auto clasificase como tal recurso (ya fuera persona individual, colectivos, empresa o institución) dentro de cada una de las disciplinas culturales o artísticas propuestas como anexo en la ficha correspondiente, u otras si no se encontraba reflejado en las opciones enviadas. Esa auto clasificación es la que ha hecho que, a la hora de crear cada uno de los apartados de la guía, nos hayamos encontrado con la riqueza y diversidad de disciplinas artísticas que encontraremos en este documento, y que, en algunos casos, al haber respetado el criterio del propio participante, puede dar lugar a especialidades un tanto confusas o de difícil encaje en la clasificación establecida (por ejemplo, auto clasificarse en movimientos artísticos anteriores al siglo XX)

En todo caso, la inclusión en esta guía tenía un carácter voluntario, por lo que ha habido muchos con los que se contactó que no han contestado y otros que han manifestado su intención de no participar. De aquí que, parte de esa riqueza cultural y variedad esté aun sin completar, y que, como ya se ha señalado, nuestra clasificación esté abierta a nuevas inclusiones así como a nuevos campos y nuevas variaciones en las tipologías artísticas ofertadas en la ciudad, en el caso de que vaya aumentando el número de participantes.

Finalmente, es de justicia señalar que esta guía es el resultado del esfuerzo de mucha gente que ha colaborado desinteresadamente aportando información, ideas y sugerencias (agrupaciones, colectivos y gestores culturales que nos proporcionaron sugerencias, directorios y contactos; funcionarios y trabajadores de las distintas instituciones que nos trasladaron la información sobre el recurso y espacio donde trabajaban; creadores, actores y artistas en general que cubrieron la ficha y nos enviaron información sobre lo que hacen, etc., etc.).  Todos ellos han hecho posible que podamos contar con esta herramienta, que esperamos sea de utilidad para todos aquellos que desean aprovechar los recursos culturales con que cuenta Valladolid, así como para promocionar dichos recursos, tanto dentro del municipio como fuera de él, y también para enriquecer culturalmente la ciudad al desplegar toda la potencialidad que tiene.