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Visita a la torre de la Catedral de Valladolid

21 agosto, 2018
torre Catedral de Valladolid de noche

Torre de la Catedral de noche

La visita a la torre de la Catedral de Valladolid nos descubre sus entrañas –el mecanismo de su reloj, la sala de las campanas o la antigua garita del campanero son algunos de los curiosos enclaves que custodia- y, posiblemente, las mejores vistas de la ciudad, a 70 metros de altura.

Setenta metros o, lo que es lo mismo, 17 pisos que el visitante salva gracias al ascensor inaugurado en 2014.

No es, como hay quien piensa, la reconstrucción de aquella torre que se derrumbó en 1841; sino que esta fue elevada entre 1880 y 1924, tras abandonar la idea de recuperar la que se apodó ‘la buena moza’. A esta se accedería por la capilla de San Juan Evangelista. Sin embargo, nuestra visita arranca en el lado opuesto, en la capilla de San Miguel.

Vistas imponentes al son de las campanas

De aquí, a la última altura: la sala de las campanas, donde repican las moles de metal a en punto, y media y en los cuartos. Todas ellas datan de finales del siglo XIX o principios del XX, coincidiendo con los años en los que se edificó la torre, y su peso oscila entre los cien kilos y las dos toneladas. Se sabe que cinco de ellas fueron fundidas en Bilbao (Delta Español), otras dos en Francia y otras dos en Valladolid (taller de Eduardo Portilla Linares).

El visitante puede atreverse a identificar cuáles son las inmovilizadas (sin yugo) desde su instalación, aunque, como curiosidad, apuntamos que ninguna voltea desde hace años. Si afina la vista, también podrá ver sus nombres, grabados sobre el metal (con excepción de una campana ‘anónima’).

En esta misma estancia se encuentra la antigua garita del campanero (otro dato curioso: el responsable de este oficio debía subir 364 escalones hasta aquí), la vasta estructura de metal que sujeta la estatua del Corazón de Jesús (nada tiene que ver con la estabilidad de la cúpula) y que conduce las filtraciones de agua hasta un depósito, y las escaleras de acceso a la zona descubierta de la torre.

La privilegiada vista de Valladolid que ofrece el mirador de la torre, solo superado en altura por el edificio Duque de Lerma, permite ver, como si de maquetas se tratasen, la Antigua, la Universidad, la Iglesia de San Pablo, el Monasterio de San Benito, las torres de la iglesia de Santiago y del Salvador, la Plaza Mayor o el Campo Grande y, más allá, el Estadio José Zorrilla o el Centro Cultural Miguel Delibes. De noche, incluso, se pueden ver iluminados municipios cercanos como Cigales.

vistas desde catedral

Vistas desde la Catedral: se ven, entre otros, la Antigua, San Pablo y el Teatro Calderón.

Completado el recorrido circular en torno a la cúpula y hechas las fotografías de rigor, la visita continúa con paradas en los restantes cuerpos de la torre, a los que los más activos podrán acceder, si así lo desean, por la estrecha escalera de caracol.

El siguiente alto tiene lugar frente a la pulcra maquinaria del reloj traída de los talleres franceses Terraillon y Petitjean, los mismos que fundieron dos de las campanas, y montada a principios del siglo XX por el relojero vallisoletano García del Olmo. La siguiente estancia, un piso más abajo, está ocupada por el sistema de pesas que mueve el reloj. Pese a que este cuenta con modernos sistemas de precisión, acumula cada semana cierto retraso: si miras a la torre cuando suena la campana y la aguja no marca exactamente la hora, fíate del sonido.

pesos reloj catedral

Sistema de pesos asociado al reloj de la Catedral

El último tramo de la visita se detiene en la matraca de la Catedral. En su origen, este enorme instrumento de percusión era empleado en el ya desaparecido oficio religioso de Tinieblas, durante la Semana Santa, días en los que estaba prohibido tañer las campanas. Unas vueltas a la pesada caja y el sonido atronador del aparato ponen fin a los 45 minutos que dura la visita a la torre de la Catedral

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4 Comentarios

  • Reply cecilia soler lozano 29 diciembre, 2018 at 16:52

    Hoy 29 de Diciembre a las 12 de la mañana, hemos subido por primera vez a la Torre de la Catedral de Valladolid, el día frio pero precioso, tan claro que se veía hasta Cigales, la visita es una preciosidad, pero el entusiasmo y detalle con el que la guía nos ha dado las explicaciones han hecho de la visita algo inolvidable. Somos Vallisoletanas y desde ahora incluiremos esta visita para todos nuestros invitados, os animamos a subir.
    Un saludo, Charo Ramírez, Beatriz Tovar y Cecilia Soler

    • Reply administrador 31 diciembre, 2018 at 11:36

      ¡Muchas gracias por tu comentario! Es una visita muy solicitada y que siempre deja buen sabor de boca. Además de las vistas, uno de sus principales atractivos, es de lo más interesante descubrir el interior de la torre, el mecanismo de su reloj y otros secretos que esconde. Un saludo y ¡gracias por tus palabras!

  • Reply Curso Manipuladora de Alimentos 9 enero, 2019 at 12:42

    A finales de enero, vamos para Valladolid. Estamos viendo qué visitar durante la semana de visita. Nos apuntamos la Torre de la Catedral. Gracias por la info!

  • Reply Manipuladora de alimentos 6 febrero, 2019 at 14:47

    Ciertamente es un gran sitio. Digno de ver. +1

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