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Un turismo basado en los detalles

29 marzo, 2014

Xiaomei llega a su hotel en una pequeña ciudad española. Su aventura se vuelve odisea cuando la china comprende que su intensa jornada de viaje no terminará hasta que logre entenderse con una recepcionista que ni habla su idioma, ni cuenta con una pequeña guía de chino; a pesar de lo que logra que la guíen hasta su habitación.

XiaomeiLos modales de la turista china se pierden cuando le abren la puerta del dormitorio número 44. Si el idioma le puso difícil identificar su reserva, la misión de explicar que en su cultura el cuatro es un número casi maldito se torna imposible.

Frustrada, Xiaomei accede a pasar allí esa noche. Prefiere fingir que no ha reparado en que la disposición de los muebles no sigue el feng-shui, pero lo que más le indigna es la falta de un hervidor de agua en la habitación. Cansada y rendida, baja a la cafetería para tomar un té y quizá, puesto que son las seis de la tarde, también la cena; idea que descarta muy a su pesar cuando le comunican que la cocina no abrirá hasta las nueve. Tampoco le entusiasma la carta, sin traducción al chino ni fotografías que la orienten. De todos modos, duda de que pudiese encontrar palillos en ese sitio.

Decepcionada, Xiaomei sube a la habitación y se entierra entre las sábanas. Se infunde ánimo visualizando cómo podría mejorar su viaje por la mañana: realiza estiramientos, saca una bolsita de té de jazmín de su bolso y prepara una infusión…No. Aquí no hay hervidor de agua.

Xiaomei es el prototipo de turista chino por los que se pelean los mercados internacionales y a los que tan fácilmente pueden perder. El choque entre dos culturas como la española y la china hace equilibrios sobre un trapecio que se mueve entre la fascinación y la incomodidad. Un trapecio que pende de los detalles.

china2El conocimiento de esta cultura a través de la formación se convierte en una piedra angular en la estrategia de atracción del mercado turístico chino. Oficinas de turismo, agencias de viaje, hoteles, restaurantes…todos los agentes implicados en una visita como la de Xiaomei deberían adaptar su oferta a los gustos de los asiáticos para generar una grata experiencia.

Con este fin, la Sociedad Mixta para la Promoción del Turismo del Ayuntamiento de Valladolid, con el apoyo de Chinese Friendly International, ha organizado unas jornadas de formación en la que participaron más de 70 profesionales ligados al sector del turismo.

Los asistentes saben ahora cómo evitar que una experiencia tan desastrosa como la que vive nuestra turista china se repita.

Chinese Friendly InternationalLas preferencias de estos viajeros que nos son desconocidas son, todavía, grandes en número. Además de saber que el número 4 es mal augurio, los establecimientos hosteleros participantes pudieron aprender que los chinos prefieren habitaciones que incluyan un 8 en su numeración, que no les gusta nuestro desayuno continental o que aprecian como signo de hospitalidad recibir unas zapatillas. En cuanto a los restaurantes, prefieren comidas que puedan ingerirse sin un corte previo, ya que no utilizan cubiertos occidentales, como arroz, o costillas antes que un chuletón; es normal consumir té durante y después de la comida y no suelen consumir lácteos.
Por su parte, las agencias de viaje recibieron consejos como que se trata de un tipo de turismo más contemplativo y de paisaje que de sol y playa, que busca consumir marcas de lujo que abonarán con tarjetas Union Pay -tras un posible regateo en el precio- y que cargarán con una buena cantidad de souvenirs.

Valladolid, que acaba de ingresar en la Red de Ciudades Amigas de China (Chinese Friendly) en España, se prepara con este tipo de acciones para ser un destino idóneo para el gigante asiático.

Dos importantes blogueros chinos visitan Valladolid

Dos importantes blogueros chinos visitan Valladolid

Materia prima no le falta, como ya constataron dos importantes blogueros chinos (Penni Dai, escritora y columnista gastronómica; y Murong Yindao, dibujante de comics) durante su viaje a la ciudad del Pisuerga.

La pareja descubrió los encantos de una ciudad que desconocían por completo. Una parada fue el Museo Oriental de los Padres Filipinos con el que reforzaron una costumbre china, la de buscar vínculos con su país durante sus viajes.
Disfrutaron también de la actuación de un grupo de tuna, un acto que les pareció tan curioso como divertido y que inmortalizaron a golpe de cámara reflex. Ávidos de descubrir las costumbres españolas, pero sin renunciar a sus estándares de comodidad, realizaron una ruta de vinos, una bebida que está entrando con fuerza en China, acompañados de tapas, bocaditos ideales para consumir sin recurrir a los “engorrosos” cubiertos.

Mientras que la experiencia de Xiaomei quedará grabada en el ciberespacio y será consultada por potenciales turistas que tras tal devastadora crítica no pasarán de potenciales, las agradables vivencias de Penni y Murong serán un incentivo para miles de chinos que busquen un destino en España. En una cultura en la que prima la búsqueda de opiniones y se guía por el boca a boca en su versión virtual, cuidar los pequeños detalles de cara a generar satisfacción en los turistas chinos es la mejor carta de presentación.

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1 Comentario

  • Reply vallarincones 8 abril, 2014 at 12:58

    Una entrada muy interesante, si podéis echar un vistazo a nuestro blog seguro que os va a gustar. Un saludo! http://vallarincones.wordpress.com/

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