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El Valladolid de Cervantes. Recuerdos de su vida y de su obra.

4 octubre, 2016

Tan inmortal como El Quijote es la huella que dejó Cervantes en Valladolid. Hoy llamada ‘capital del Pisuerga’, era capital de la Corte cuando el escritor se trasladó al número 9 de la calle del Rastro, dato contrastado gracias al desdichado asesinato del caballero Gaspar de Ezpeleta. Una muerte, sin embargo, afortunado para la Historia, pues ha permitido identificar con total certeza el edificio en el que Cervantes escribió parte de sus Novelas Ejemplares y de las andanzas del ingenioso hidalgo manchego.
Te proponemos un recorrido por los rincones con sabor cervantino.

Museo Casa de Cervantes

Es la única casa original del escritor que se conserva en España, un tesoro del siglo XVII que recorremos en este post. Es muy posible que aquí, en el antiguo número 9 de la calle Rastro, Cervantes escribiese parte de sus Novelas Ejemplares y el prólogo de la primera parte del Quijote y que iniciase el borrador de la segunda. Fue escenario de sombrío episodio en la vida del escritor, que presenció la muerte de Gaspar de Ezpeleta y tuvo que pasar algún tiempo en la cárcel en calidad de testigo, como recordamos aquí.

En el muro inferior que separa el patio de la calle de Miguel Íscar hay seis placas conmemorativas con los siguientes textos: “Al Duque de Béjar… Señor de las villas de Capilla, Curiel y Burguillos” (dedicatoria de Don Quijote de la Mancha), “… les contaré un romance… de cuando la Reina… salió a misa de parida en Valladolid y fue a San Llorente”  (La Gitanilla), “… di la presente en Valladolid, a veinte días del mes de diciembre de mil seiscientos cuatro” (Tasa de Don Quijote de la Mancha), “Salía del Hospital de la Resurrección, que está en Valladolid, fuera de la Puerta del Campo…” (El casamiento engañoso), “Por esto será famosa / desde Henares a Jarama, / desde el Tajo a Manzanares / desde Pisuerga hasta Arlanza” (Don Quijote de la Mancha) y “Vámonos al espolón a recrear los ojos» (El coloquio de los perros).

Rincones cervantinos

resurreccionEl solar que hoy ocupa la decimonónica Casa Mantilla fue, en le época de Cervantes, el Hospital de la Resurrección, en el que ambienta parte de El casamiento engañoso «Salía del Hospital de la Resurrección, que está en Valladolid, fuera de la Puerta del Campo, un soldado que, por servirle su espada de báculo y por la flaqueza de sus piernas y marillez de su rostro, mostraba bien claro que, aunque no era el tiempo muy caluroso, debía de haber sudado en veinte días todo el humor que quizá granjeó en una hora.»

En el recién citado libro aparece también la Puerta del Campo, que daba acceso a la calle Santiago, y que vuelve a encontrarse en La ilustre fregona como el puno de encuentro que fijan Avedaño y su ayo. En esta obra, además, Cervantes menciona las fuentes de Argales.

El río Esgueva aparece en Viaje al Parnaso, pero es el Pisuerga el que se menciona por partida triple: en El Coloquio de los perros, («Vamos al Espolón a recrear los ojos del cuerpo, pues ya he recreado los del entendimiento”), en La Galatea y en El Quijote.

En La gitanilla, Cervantes habla de la Iglesia de San Lorenzo: «Si me dan cuatro cuartos, les cantaré un romance yo sola, liadísimo en extremo, que trata de cuando la Reina nuestra señora Margarita salió a misa de parida en Valladolid y fue a San Llorente”.

«No pregunto eso, sino que cuál es mejor lugar: ¿Valladolid o Madrid?. Y respondió: De Madrid, los extremos; de Valladolid, los medios. No lo entiendo repitió el que se lo preguntaba. Y dijo: De Madrid, cielo y suelo; de Valladolid, los entresuelos. «: así habla de la ciudad el manco de Lepanto en El Licenciado Vidriera.

Homenajes a Cervantes

Valladolid está salpicada de homenajes a uno de los vecinos más ilustres de la ciudad. Uno de los más conocidos es la estatua de la plaza de la Universidad. La representación de Cervantes se situó, en su origen, junto a la que fue casa del escritor. Cuando comenzaron las obras de urbanización en el entorno de la calle Miguel Íscar, a finales del siglo XIX, la escultura fue trasladada a la plaza de la Universidad. En el proceso, la escultura perdió los relieves con episodios cervantinos (ahora en el Museo).

Varias placas nos guían por el Valladolid más cervantino, el de sus obras. Están situadas en tres escenarios elegidos por el ilustre literato para ambientar algunas de sus novelas: la Casa Mantilla, la Iglesia de San Lorenzo y el Puente Mayor.

Además, la ciudad ha dedicado varias calles a la huella del alcalaíno (Cervantes –desde 1854, antes calle de la Horca-, Licenciado Vidriera, Galatea y Dulcinea), un colegio (en el barrio Delicias) y una universidad, .

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1 Comentario

  • Reply Silvia 6 octubre, 2016 at 20:38

    Que recuerdos que me traen Valladolid, preciosa ciudad y lo mejor de todo…conocí al amor de mi vida, eso nunca lo podré olvidar.

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