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La Plaza Mayor de Valladolid

22 noviembre, 2016

La plaza que hoy señaliza el centro social de la ciudad, fue, en su origen, una explanada situada extramuros a la que se accedía por el Postigo del Trigo, una desaparecida puerta que cercaba la villa a la altura de la Rinconada.

La falta de espacio en la plaza de Santa María (hoy de la Universidad) hizo que, durante el siglo XIII, este espacio fuese asumiendo sus funciones de mercado y de recinto ferial. Su importancia crece hasta tal punto que en 1499 los Reyes Católicos emiten una Real Cédula en la que ordenan que las sesiones del Ayuntamiento se celebren en un edifico de esa plaza. Es, además, uno de los primeros documentos que se refieren a ella como Plaza Mayor.

La Plaza Mayor en el siglo XVII, con edificios de tres alturas y buhardilla y soportales. A la izquierda, la fachada del desaparecido convento de San Francisco.

La Plaza Mayor en el siglo XVII, con edificios de tres alturas y buhardilla y soportales. A la izquierda, la fachada del desaparecido convento de San Francisco.

El incendio de 1561: volver a empezar

La de Valladolid es la primera Plaza Mayor regular de España. Este modelo, copiado por otras como las de Madrid o Salamanca, se adoptó después de un catastrófico incendio que arrasó la zona durante dos días, en septiembre de 1561. Se quemaron cerca de 440 casas de la plaza, y habría que demoler otras muchas por daños.

Felipe II, natural de la ciudad, ordena su reconstrucción pero siguiendo las nuevas tendencias europeístas, basadas en el orden y la regularidad. ¿Francisco de Salamanca? Diseña las trazas . A finales de siglo, la ciudad cuenta con una plaza “todo a una altura, todo de ladrillo (…) levantados cuatro estados en alto (…) todo lo demás en redondo es de portales sobre columnas (…) de piedra, redondas”, según la descripción de Dámaso de Frías.
Se convierte entonces en principal escenario de los acontecimientos políticos y sociales, desde las recepciones, las corridas de toros o procesiones religiosas hasta los oscuros Autos de Fe.

El aspecto, muy similar al actual, no se recuperaría hasta el siglo XX.

A la izquierda, la antigua Consistorial, demolida en 1875. El nuevo edificio (derecha, década años 20) incorpora un torreón central de estilo medieval en homenaje al anterior edificio.

A la izquierda, la antigua Consistorial, demolida en 1875. El nuevo edificio (derecha, década años 20) incorpora un torreón central de estilo medieval en homenaje al anterior edificio.

Siglos XIX y XX, del desdeño de lo histórico a la ruina

Dos hitos marcaron la evolución de la plaza en el siglo XIX: la apertura de la calle del teatro (Calisto Fernández de la Torre) por las autoridades francesas y la demolición del convento de San Francisco, por la desamortización, y de parte de sus casas y el propio Ayuntamiento, por su estado de ruina. Se construye la nueva Casa Consistorial, con un estilo ecléctico que lo convierte en uno de los edificios que más rompe con la estética del conjunto, y se emplaza la estatua del Conde Ansúrez.

A principios del siglo XX se continúa con la construcción de viviendas que nada tenían que ver con el conjunto de Francisco de Salamanca: En el número 3 (esquina con la plaza del Corrillo), de 1926; y el que hace esquina con la calle Santiago, de 1932-34. El único elemento que el consistorio obliga a mantener es el soportal porticado. Medio siglo más adelante se construyó el edificio del Banco Santander, por el cual desapareció una calle, hoy callejón de San Francisco.

La Plaza Mayor en los años 60 (izquierda) y en los 80 (derecha), con grandes rótulos publicitarios.

La Plaza Mayor en los años 60 (izquierda) y en los 80 (derecha), con grandes rótulos publicitarios.

Finales del siglo XX, retorno al origen

La imagen que ha ofrecido la Plaza Mayor de Valladolid a lo largo del siglo XX dista mucho de su aspecto actual, armonioso en formas y en colores y peatonal en su mayor parte. Ha sido transitado por tranvías primero y por vehículos a motor después –llegó a tener, en los años 70, una parada de taxis con capacidad para quince coches-, devaluó su valor estético con agresivas vallas publicitarias y muchos de sus edificios fueron declarados en estado de ruina en los años 90.

El retorno a su origen renacentista llega en 1996, cuando se aprueba un proyecto de urbanización (Valladolid Renace) dedicado a evocar su primigenio “orden geométrico virtual (…) y los conceptos de espacio urbano propios del Renacimiento español de impronta herreriana”.

El lavado de cara comienza por la peatonalización del espacio y la eliminación de los grandes rótulos. Se apuesta por el adoquín cerámico rojo, a imagen de muchas plazas renacentistas italianas y tan importante para la arquitectura histórica castellana. Las fachadas se tiñen de rojo almagre, simulando el ladrillo visto para recuperar su aspecto renacentista. Este tono nos recuerda también la altura que tuvieron las viviendas desde su reconstrucción, en 1561, marcando las tres plantas originales y dejando la cuarta en otro color.

La Plaza Mayor, convertida en centro de la vida cultural. Durante la Feria del Libro (izquierda), el TAC (centro) y las fiestas patronales (derecha).

La Plaza Mayor, convertida en centro de la vida cultural. Durante la Feria del Libro (izquierda), el TAC (centro) y las fiestas patronales (derecha).

Su recuperación estética y, sobre todo, su peatonalización (en la actualidad hay un proyecto para que sea cien por cien peatonal) le han devuelto su estatus de epicentro social de Valladolid, como escenario principal de las fiestas patronales, de la Navidad y de acontecimientos culturales como la Feria del Libro o el Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle.
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2 Comentarios

  • Reply Julio 25 enero, 2017 at 13:09

    Preciosa ciudad que me recibió con una multa de aparcamiento aún teniendo ticket en hora. No me volvereis a ver por allí ni a mí ni a todo el que pueda recomendar. Un placer.

    • Reply administrador 25 enero, 2017 at 13:42

      Lamentamos la situación y, si se trata de una sanción incorrecta, te animamos a interponer un recurso ante el Ayuntamiento. Os recordamos que, además, estas sanciones se pueden anular en las propias máquinas expendedoras de tiquets de la ORA y que las zonas de aparcamiento regulado requieren que, aun teniendo tiquet, los vehículos cambien su ubicación cada dos horas, en el caso de zona azul, y cada hora, si se trata de zona naranja (la zona verde es exclusiva para residentes). Reiteramos nuestro emplazamiento a interponer un recurso ante la Administración siempre que se cumpla con la normativa de estacionamiento. Un saludo.

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