Personajes e historia

Mercado del Val: entre la tradición y la vanguardia

2 diciembre, 2016
mercado del val antigua

En los albores de su 135 aniversario, el Mercado del Val se reinventa como el primer mercado bioclimático de España, pionero en su gestión energética, pero sin renunciar a una estética parisina e indsutrial que huele a siglos pasados.

Su historia ha sido, siempre, accidentada. Apuntaba maneras incluso antes de su construcción – entre los años 1878 y 1882-. A pesar de haber lidiado con incontables desventuras, es el único mercado de hierro que conserva Valladolid, el superviviente a una carrera contra el tiempo que sesgó, en los años 60,  la historia de los mercados de Portugalete y del Campillo. Todos fueron edificados, a iniciativa de Miguel Íscar por motivos de salubridad, en espacios céntricos liberados por la desviación del Esgueva.

mercado del val antigua

Aspecto original del Mercado del Val, con su cúpula central.

Siglo XIX: las obras se suspenden

Los rumores sobre su inestabilidad corrieron como la pólvora entre los vecinos, alimentadas por la prensa local, desde que el Ayuntamiento presentase el proyecto en 1877. Tres años después, en 1880, se realizaron diversos informes que concluyeron que el mercado se estaba construyendo fuera de línea.

En julio de 1881 llega el primer varapalo: el Ayuntamiento suspende las obras. El proyecto entra entonces en un bucle de informes desfavorables, recursos a la suspensión y nuevas propuestas. Unos se llevaban las manos a la cabeza por considerar que la construcción era un peligro; otros, por renunciar a la empresa. El gobierno municipal,  ya sin Miguel Íscar al frente, zanja el problema solicitando los servicios de un arquitecto de Madrid, Vicente Miranda -por cierto, favorable a la reanudación de las obras-. Propone una nueva prueba de resistencia ante la mayor carga que, en su opinión, podría llegar a soportar: una gran nevada.

Hay que esperar hasta 1882 para comprobar la viabilidad del proyecto. El 7 de enero, a las ocho de la mañana, se reparten 400 sacos de arena, de 28 kilogramos cada uno, por la cubierta. El equipo realiza mediciones los días 9 y 11 de enero. El Mercado del Val resistía.

El Mercado del Val, a principios del siglo XX, ya sin la cúpula.

El Mercado del Val, a principios del siglo XX, ya sin la cúpula.

El Val pierde su cúpula

El Mercado del Val conserva, a día de hoy, buena parte de su diseño original: alargado -con 112 metroslongitudinales-, estructura de hierro, incorporación del novedoso ‘sistema Polonceau’, basado en los tirantes y tendencia en Europa, e inspiración clara en el mercado Les Halles de París. Perdió, sin embargo, su elemento más característico, una enorme cúpula central.

El mercado durante la restauración de 1984

El mercado durante la restauración de 1984

La estabilidad fue, otra vez, responsable de este nuevo golpe para el mercado. Apenas habían pasado ocho años de su inauguración y se sometía a la primera gran reforma que lo mutilaba.

Las fotografías de archivo aún conservan estampas de esa cúpula, con casi 22 metros de alto, que, en su momento, supuso todo un reto arquitectónico para el Valladolid de principios del siglo XX.

La siguiente reforma del Val, debido a su estado, llegó en 1981. El aspecto que presentaba hasta hace unos días era fruto de esta intervención, centrada, principalmente, en conservar su estructura. Se restauraron los bloques de piedra caliza, los ladrillos, las lamas y la cubierta, junto con todas las instalaciones de agua, electricidad y calefacción también se modernizaron. A finales de 1983 el mercado volvió a abrir al público.

obras val 20132016: un lavado de cara al primer mercado bioclimático

Tan accidentada como su construcción original ha sido la última reforma del Mercado del Val, un lavado de cara estético pero, sobre todo, una apuesta clara por la eficiencia y la responsabilidad energética.

En 2013 sus comerciantes hacían las maletas para instalarse en un mercado provisional, en la vecina plaza del Poniente, con sus esperanzas puestas en la renovación total de la que hasta entonces había sido su casa.

Las obras no comenzarían hasta noviembre de 2014 con un plazo de ejecución previsto de un año que, finalmente, se alargó a 23 meses. Su incorporación al proyecto europeo CommONEnergy supuso un importante reconocimiento para el mercado de abastos.

Ha incorporado tecnología pionera -fachadas adaptables al clima, materiales que permiten la autolimpieza o energía geotérmica autogenerada-, y sistemas inteligentes de gestión que le permitirá reducir su consumo de energía tradicional hasta en un 75%. El ahorro será tal que, se estima, la inversión podrá recuperarse en unos siete años.

Un importante esfuerzo que, sin duda, notará el bolsillo de los comerciantes. Lo que verá el visitante es luz: la luz que irrumpe a través de las cristaleras que sustituyen al opaco ladrillo. En un guiño a su ‘pasado’, las transparencias se ven interrumpida por los motivos geométricos anteriores.

Tradicional en apariencia y rabiosamente actual en su fondo. Desde el 30 de noviembre de 2016 el Val ostenta, al mismo tiempo, el título de mercado más antiguo y más moderno de Valladolid.

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2 Comentarios

  • Reply mercedes martin 3 diciembre, 2016 at 22:17

    Me gusta, salvo el comentario que expongo. Me parece muy luminoso, aunque los pasillos deberian ser mas amplios.
    Me parece un gran error tener toda la parte superior de la fachada con cristal transparente, resulta horrible sobre todo en las dos entradas que se vean todos los aparatos y tubos de aire acondicionado, me parece un fallo muy grave, podia ser un cristal opaco, se veia el problema antes de inaugurar.. Tampoco creo que resulte interesante ver desde la calle la planta superior con las puertas y trastos,no se que finalidad tiene, el cristal podia ser rayado también, recordando lo anterior, pero lo del aire acondicionado desluce toda la obra¡¡¡¡¡
    Tampoco entiendo que se haya quitado el recordatorio de la reforma de 1983, es parte de su historia.
    Magnificos los alrededores con calles semipeatonales y espacios para las terrazas de los bares, creo que será un nuevo foco de atracción ( sino miramos los aparatos de aire acondicionado que se ven¡¡¡¡¡¡)

  • Reply Fernando Rieras 10 diciembre, 2016 at 19:05

    Antes teníamos un mercado con historia, ahora tenemos un esqueleto lleno a reventar de puestos, que a duras penas dejan ver el espacio, la estructura, la historia… y las docenas de feas luminarias del techo. Los frentes de fachada horrorosos llenos de tubos, los pasillos estrechos no dejan pasar a la gente, los puestos parecen incluso de los años 80 salvo excepciones. Por los 11 millones de euros que ha costado podían haber levantado un mercado moderno en otro lugar y haber dejado este para actividades culturales o de ocio. Funcionará seguramente gracias a los comerciantes de los puestos, pero es triste comprobar que el contenedor no es ni de lejos lo que debía de ser si hubiese sido pensado más racionalmente.

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