Arte y Museos

La casa Mantilla: paradigma del estilo burgués en Valladolid

3 febrero, 2016

La plaza de Zorrilla marca una frontera entre el Valladolid del medievo y el burgués. A un lado, un edificio emblemático de la ciudad desde su construcción, la Casa Mantilla, que franqueaba el paso al boulevard en el que nunca llegó a convertirse la calle Acera de Recoletos.

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La Casa Mantilla en la década de 1910, la plaza de Zorrilla y uno de los desaparecidos tranvías.

La manzana que ocupa, delimitada por las calles Miguel Íscar, María de Molina, Mantilla y Acera de Recoletos, acogió en su día el Hospital de la Resurrección -escenario de la novela cervantina El coloquio de los perros, como recuerda una placa en el jardín de la Casa de Cervantes-. Tras la desamortización, el terreno religioso fue comprado en subasta por el acaudalado comerciante cántabro Fidel Recio Mantilla, que desembolsó 266.105 pesetas en la transacción. El enclave respondía a las demandas de la burguesía: en un ensanche de la ciudad, con el romántico jardín del Campo Grande custodiando uno de sus laterales y en una avenida que se abría hacia la modernidad representada por la estación de ferrocarril.

Mantilla encargó el diseño y la construcción, que comenzó en 1891, al arquitecto Julio Saracíbar, el mismo responsable de la Casa Zuloaga en Vitoria, el Palacio Letona en Bilbao y la Casa Resines, también en Valladolid – reconocible por su fachada amarilla en la misma Acera de Recoletos-.

Una revolución en el Valladolid del XIX

Fue, en su día, el edificio más moderno de la villa. En el portal que hace esquina entre las calles Miguel Íscar y Acera de Recoletos se instaló en 1892 el primer ascensor de la ciudad. Sus depósitos de agua, pilares del sistema hidráulico que lo movía, aún se conservan. La Casa Mantilla también fue pionera en el uso de electricidad y de ventilación directa en todas sus viviendas, algo inusual en la época.

La Casa Mantilla vista desde la calle Acera de Recoletos

La Casa Mantilla vista desde la calle Acera de Recoletos

Para hacerse una idea del desembolso que supuso la Casa Mantilla: las columnas de hierro fueron fundidas en Bilbao, el mármol se trajo de Barcelona, la máquina de vapor para proveer al edificio de electricidad se importó de Inglaterra y la dinamo, de Suiza.
Los materiales empleados por Saracíbar también chocaron en Valladolid: piedra berroqueña para el zócalo, hierro visto en las plantas bajas o ladrillo revestido de piedra artificial ‘sable mortíer coloré’ –primera vez que se utiliza en Valladolid– para los voladizos y la ornamentación de la fachada.

El eclecticismo de la ornamentación de la Casa Mantilla -propio de la Escuela de Madrid, de la que, por cierto, Saracíbar fue discípulo- sigue siendo motivo de admiración para quien visita Valladolid. Sin embargo, ha sufrido cuantiosas pérdidas con el paso de los años, como los desaparecidos bustos de los vallisoletanos ilustres, o las grandes estatuas alegóricas de las Ciencias, las Artes, la Industria y el Comercio que ya no están, como tampoco las columnas de los últimos pisos de los torreones. Las dos torres que enmarcan la fachada de Acera de Recoletos, con sendas cúpulas cubiertas de cinc, sobresalen hacían la calle y en altura: esta es, para todos los vallisoletanos, la cara de la Casa Mantilla.

Casa Mantilla Valladolid

La Casa Mantilla desde la calle de Miguel Íscar

El estilo pertenece a lo que en su momento se bautizó como ‘corriente neogriega’, tan de moda en la alta sociedad francesa de la época. Destaca la apuesta por la verticalidad, que se refuerza por las altas arquerías de los bajos y por la disposición de los miradores; pero, sobre todo, destaca su monumental decoración: cariátides, guirnaldas, cabezas de león, torsos femeninos o atlantes. Todo ello, restaurado en 2007, retrata a la perfección el paradigma del estilo burgués en Valladolid. 

 

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8 Comentarios

  • Reply apartamento turistico 8 agosto, 2016 at 11:53

    Un elegante ejemplo del testimonio del paso del tiempo y del pasado reciente de la ciudad.
    Un saludo!

  • Reply Mª José 21 septiembre, 2016 at 19:35

    Precioso edificio y magnifica restauración.

  • Reply Monica Prieto 8 enero, 2017 at 12:56

    Que bonito sitio y sobre todo una magnífica ciudad.

    • Reply administrador 10 enero, 2017 at 07:30

      ¡Muchas gracias por tu comentario!

  • Reply Luisa Gracia de Saracibar 21 julio, 2017 at 21:39

    Es una casa preciosa, a la que yo de joven no le daba el valor que ahora le doy, es preciosa y mi tío abuelo un arquitecto fantástico.

    • Reply administrador 2 agosto, 2017 at 08:38

      Así como la Casa Resines, también de Saracíbar. Su tío abuelo nos ha dejado dos auténticas joyas que, junto con la casa del príncipe, hacen de la calle Acera de Recoletos uno de los rincones más bonitos de Valladolid.

  • Reply Sancho Lopez 9 agosto, 2017 at 18:06

    Tenemos mucho interés en ver tu próximo artículo. Por cierto, hemos estado intentando contactar con el webmaster del portal sin éxito. Gran trabajo.

    • Reply administrador 10 agosto, 2017 at 06:08

      ¡Muchas gracias por tu comentario! Si lo deseas, puedes contactar con nosotros a través de la dirección info@info.valladolid.es

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