Eventos y festejos

En tierra de motos. Historia de Pingüinos.

3 febrero, 2014

Un recorrido lleno de curvas, prolongado, emocionante; una carrera de fondo. Y siempre, sobre el frío asfalto que dejan los gélidos eneros de la meseta. Así ha sido el camino que ha seguido la concentración motera Pingüinos desde que cuajase en 1982, con tan sólo 320 participantes.

PinguinosEl germen de Pingüinos fue otra concentración impulsada por quienes un año más tarde fundarían el Club Turismoto. Hipo 77 (Hipoconcentración de Valladolid) se celebró en 1977, en Simancas, a orillas del río Duero.
El tiempo de la meseta norte no dejaba opción: las concentraciones moteras se celebraban en verano. Lógica que decidió desafiar Turismoto plantando cara al frío, a la lluvia, al viento, a las heladas. Eligió el mes de enero –con la resaca navideña pesando en el cuerpo, con el bolsillo temblando tras los excesos de las fiestas – como nueva fecha de su principal concentración motera. Nacía Pingüinos.
Aunque el nombre se ponía a la altura de un enero vallisoletano, sin embargo, no le hizo honor en su primera edición, ya que tuvo lugar en marzo debido a la precipitada organización. Herrera de Duero fue la localidad elegida para la cita que reunió a poco más de 300 aficionados, fieles seguidores que vieron nacer una leyenda.
Desde entonces, el segundo fin de semana de enero es fecha marcada en el calendario de ‘motards’ de todo el mundo. Un hermanamiento que se repitió tres años en Herrera de Duero para echar de menos el resguardo de un pinar en Fuensaladaña otras tres ediciones más, alcanzando los 752 participantes.

Fue Tordesillas la ciudad que intuyó la envergadura que alcanzaría Pingüinos. Durante 13 años, de 1988 a 2000, el número de inscritos creció superando las expectativas, en una etapa que comenzó con 1.160 motoristas y que alcanzó más de 15.000 aficionados; en la que destacó la 12ª edición, que dobló el número de participantes respecto a la edición anterior.
Los ‘pingüineros’ que pasaron por Tordesillas celebraron su pasión por las dos ruedas dejando huella con el arranque de varios eventos solidarios, entraron en el libro de los Record Guiness tras formar la fila de motos más larga del mundo –más de dos kilómetros- y vieron nacer los míticos premios ‘Pingüinos de Oro’. Pingüinos iba tomando la forma que le ha dado fama en toda Europa.

Harían falta otros siete años para acercar Pingüinos a la ciudad de Valladolid. Su traslado de Tordesillas a Boecillo llegó con un nuevo salto en las cifras de asistencia: era el año 2001 y en su vigésima edición se registraban más de 17.000 motoristas. Es la ubicación en la que la concentración cumplió también un cuarto de siglo, donde sobrepasó por primera vez los 27.000 habituales y que asistió a la primera celebración de la –ahora tradicional- Nochevieja y fiesta de Año Nuevo Motorista. Este 2014 es el quinto año, después de un breve paso por Simancas –que supuso el récord de inscritos en Pingüinos con 29.812 apasionados por las motos-, que la concentración elige como sede Puente Duero. El primer invierno en Puente Duero es duro, ni el abrigo del pinar supone consuelo frente a los -10ºC que se registran algunas noches ante los atónitos termómetros que no logran superar los 0ºC durante la concentración.

El frío no asusta a un auténtico Pingüino. Las ruedas cambian la dureza del asfalto por la el firme pinar, las carpas ocupan sus emplazamientos de honor, los aficionados van copando un espacio que se consolida a golpe de motor. Que comience el desfile.

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