Fernando Trueba: “el cine y los amigos son la patria”

espigas_de_honorEl discurso de Fernando Trueba al recoger la Espiga de Oro de Honor merece ser recordado por su final. “El cine y los amigos son la patria”. Con estas palabras, el oscarizado cineasta recogía un premio a su carrera, rodeado de amigos, en casa, arrancando la mayor ovación de la noche.

marineLos gestos de solidaridad con el cineasta por la polémica suscitada a raíz de sus declaraciones en San Sebastián comenzaron horas antes de la gala, a las cuatro de la tarde, cuando la organización de la Seminci anunciaba la suspensión de la alfombra roja previa a petición de los otros dos homenajeados de la noche.

Concha Velasco y Eduardo Ducay fueron los encargado de hacer entrega de la Espiga de Honor a Juan Mariné. La vallisoletana daba pie a una de las galas más jocosas de la historia del festival. O quizá no. Al fin y al cabo, “aquí estamos para exagerar, que esto es la Seminci”, bromeaba Concha.

Más de una anécdota fruto de la prodigiosa memoria del director de fotografía adornó el discurso de Mariné, quien decía haberse quedado “casi sin capacidad de hablar” por la emoción de recoger la Espiga. “Tengo ya algunos cuantos premios guardados, ya va siendo hora de que los saque y se aireen un poco”, se reía el primer homenajeado.

juan_diego_aitanaAitana Sánchez Gijón y Juan Diego, reunidos ayer en Valladolid, volverán a compartir escenario para recoger las Medallas de Oro de la Academia del Cine Español. Su encuentro hacía ver que el premio era para ambos, aunque solo el actor recibiese la estatuilla. Aitana agradecía al festival de Valladolid “ocupar el lugar que me corresponde, el de honrar a mi maestro”. Y, de rodillas, entregaba la Espiga dorada al “actor que me hubiese gustado ser”.

Un febril Juan Diego (y no de forma figurada) también se deshizo en halagos hacia su ‘protegida’. “Creo que es la única vez que el misterio de una actriz me atravesó. No sabía lo que contaba, pero sí que era importante”, contaba el actor al recordar la primera vez que vio a Aitana.

 

En su discurso también hubo una mención a los secundarios, “el sustento de los protagonistas”, como los definió Juan Diego, arrancando fuertes aplausos del público. Después de agradecer “uno de los galardones más codiciados por los actores españoles” cerró su discurso entre risas con un “Resines, ¡eres un envidioso! No, en serio. Os debo unas cervezas”. Estaban entre amigos.Juan_diego_espiga

Los pocos segundos que pasaron entre la intervención de Juan Diego y la presentación de Fernando Trueba fueron, quizá, los más tensos de la noche. Pesaba en el aire la incertidumbre sobre el incierto final de la noche: crítica u ovación.

Con la duda presente, subieron al escenario Miriam Díaz Aroca, Jorge Sanz y dos fuertes apoyos para Trueba: su hermano, David, y el presidente de la Academia del Cine, Antonio Resines.

david_truebaTodos cedieron la palabra a David Trueba. Y las esperadas referencias a las declaraciones del oscarizado director llegaron, de boca de su hermano, envueltas en una emotividad incontestable y con un constante recuerdo al origen de su familia. “Tiene la buena costumbre de no pedir certificados de nacionalidad, como bien sabéis, pero lleva muy dentro su amor por Tierra de Campos” aseguraba David. “Nuestro padre recogía espigas en el y hoy un hijo suyo recoge la Espiga de Honor”.
David definió la nacional que defiende su hermano como “la de ser generoso, la de no preguntar a las personas de dónde vienen sino si tienen algo que contar, si tienen algo que decir, si son hermosas para salir en sus películas”·

El vídeo que presenta a cada homenajeado recordó las sobradas razonas por las que Fernando Trueba es Espiga de Honor en Valladolid: un Óscar –y una segunda nominación-, un BAFTA, un Oso de Plata, una decena de Goyas y el Premio Nacional de Cinematografía avalan la calidad profesional del cineasta.

Una solemne lista de galardones en formato audiovisual que cerraba la inesperada intervención, en pantalla, de Santiago Segura, quien se reía de la polémica “No se ha sentido español ni cinco minutos, se le podría perdonar pero es que no cree ni en Dios sino en un tal Billy Wilder” decía la grabación, para cerrar, ya en tono formal, con un “todo lo que le deis es poco”.

trueba_espigaEl protagonista de la noche subía al escenario. La ovación del público, aplastante. Regresaban los otros homenajeados. Y así, custodiado por amigos, con David Trueba, Antonio Resines, Miriam Díaz-Aroca, Jorge Sanz, Juan Diego, Aitana Sánchez Gijón, Fernando Chinarro, Juan Mariné, Eduardo Ducay y Concha Velasco; Fernando recordaba cómo se enamoró del cine.

“Con quince años leí una crítica de Miguel Rubio sobre El niño salvaje. Sin haber visto la película, me emocionó”, recordaba el cineasta. “Cuando la vi, supe que yo quería hacer cine”.

Así, con la plana mayor del cine español reunida en Valladolid pero, sobre todo, en familia, Fernando Trueba se despedía recordando que “el cine y los amigos son la patria”.

 

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