Arte y Museos

Las ‘pinceladas mágicas’ de Kousey Takenaka, en Valladolid

21 junio, 2016

Han pasado más de siete siglos desde que Marco Polo hiciese la primera mención a Japón (llamado por él Cipango) en Occidente pero el desconocimiento y la fascinación que despierta que despierta, a partes iguales, la cultura nipona, sigue siendo una realidad en nuestro país.

Los maestros de la tinta y la seda despiertan el interés de público y artistas desde su irrupción en la Exposición Internacional de Londres de 1862. Los nuevos movimientos artísticos se dejaron querer por la influencia nipona desde el siglo XIX, un romance presente, sobre todo, en el impresionismo que encabezaron Renoir y Manet.

kousei_takenaka2Kousey Takenaka es uno de esos representantes de la tradición pictórica clásica de Japón que ha perpetuado ese halo de fascinación. Considerado un maestro en su género, su obra ha recorrido todos los rincones del país del sol naciente y ha sido embajadora de su cultura en países como Suecia, Estados Unidos, Turquía y España.

kousei_takenakaSu relación con el Museo Oriental de Valladolid, con la colección de arte del lejano oriente más importante de España, se ha mantenido desde que en 2013 le donase nueve obras. Ahora, protagoniza la muestra temporal ‘Pinceladas mágicas’, que se puede visitar en este centro, de forma libre, hasta el cuatro de septiembre.

Takenaka representa la esencia de la tradición japonesa: lejos de ornamentar sus pinturas al gusto occidental, se ciñe a los trazos más clásicos de su cultura. Pone de manifiesto las diferencias entre dos tierras con obras como sus cerezos en flor, exaltando un estilo que tanto alabaron pintores como Van Gogh.

Las 63 obras que se exponen en el Museo Oriental de Valladolid están elaboradas según la técnica ‘sumi-e’ o ‘suibokuga’, de tinta china sobre papel o seda, un arte que exige perfección absoluta en cada trazo. No se puede rectificar. Una pincelada errónea significaría la ruina de todo el cuadro

La mayor parte de las obras están realizadas con tinta negra, aunque Takenaka logra exprimir tal cantidad de matices que podría parecer que hay más de un color. En algunos cuadros coquetea con otros tonos, incluye un poco de verde en una calabaza o uno toques vivos en unas uvas. Y, de repente, sorprende con una explosión de color como la de su ‘Shoki blandiendo una espada’, nos deja perplejos con un fondo de papel dorado o con brillos que avivan un paisaje.

Guerrero / Shoki / Daruma. A la derecha, el guerrero, uno de los cuadros con más color de la muestra.

Guerrero / Shoki / Daruma. A la derecha, el guerrero, uno de los cuadros con más color de la muestra.

La exposición recorre los 35 años de carrera del artista japonés y se acerca a las tres temáticas que han caracterizado su trayectoria: ‘Kachoga’, ‘Sansuiga’ y ‘Jimbutsuga’.
La primera, ‘Kachoga’, se refiere a la pintura de pájaros y flores, aunque el maestro incluye peces, verduras y grandes animales, como el tigre, o mitológico, como el dragón. Así, recrea retazos de una naturaleza protagonizada por ciruelos en flor, halcones, gorriones, monos, carpas…

kousei_takenaka3Sus paisajes (‘sansiuga’) son fácilmente identificables con el mundo nipón, con sus islas o su campo nevado. Destaca por la línea de ruptura su dibujo del monte de Saint Michel (Francia), una pintura única en la exposición. Sacerdotes, guerreros samuráis y otras figuras que retrotraen al espectador al siglo XVI protagonizan la pintura ‘jimbutsuga’. El capítulo de la muestra es una exhibición de la tradición, las leyendas y la mitología japonesa, con representaciones de Shoki, de Kannon o de la historia de Daruma.

 

 

Se completa así un detallado muestrario de cultura nipona, de la mano de uno de los artistas contemporáneos más importantes de Japón. El propio Takenaka eligió el Museo Oriental de Valladolid, con la colección de arte del lejano oriente más importante de España, para dar a conocer el arte del país del sol naciente a través del íntimo diálogo que establece la pintura con su espectador. Porque, en línea con la filosofía zen, estas obras no son para explicarlas, si no para contemplarlas.

‘Pinceladas mágicas. Kousey Takenaka’ se puede visitar en el Museo Oriental de Valladolid hasta el cuatro de septiembre, de lunes a sábado, de 16 a 19 horas, y los domingos y festivos, de 10 a 14 horas. 

 

 

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