Eventos y festejos

Javier Martínez: «El TAC debe servir para eliminar barreras a través del acto cultural»

11 mayo, 2016

Con 63 compañías de 16 países en la programación de esta XVII edición del TAC, y con tantos estrenos tanto a nivel nacional como absoluto, ¿podemos decir que el festival se ha consolidado como una cita escénica a internacional?

Por mi experiencia como asistente a otros festivales puedo decir que el de Valladolid tiene muchísimo prestigio y que es una referencia a nivel nacional e internacional. De hecho, se han inscrito profesionales que no esperábamos, como la subdirectora del teatro La Ville de París o una comisión de Corea del Sur. Esto demuestra el interés que despierta el TAC y su prestigio.

¿Tiene el TAC una especial sintonía con las compañías francesas y belgas, tan presentes en la programación?

Francia es el país más avanzado en teatro de calle, siempre ha sido una referencia en las artes en espacios públicos. Bélgica, por su parte, es muy interesante en cuanto a danza contemporánea, que es un tema que a mí me interesa muchísimo.

¿Es una senda a seguir por el TAC? ¿En qué sentido te gustaría ver evolucionar el festival?

Me interesa encaminarlo hacia el mundo de la performance, es decir, utilizar instrumentos de nuestra contemporaneidad, exprimir la imagen y obviar cada vez más la palabra para transmitir un mensaje al subconsciente.

También me interesa ahondar en los horarios, sobre todo me interesan la madrugada y la noche. Un espectáculo de noche no significa trabajar el ruido sino trabajar el silencio mediante elementos visuales. En cuanto a espacios, me gustaría incorporar el Paseo del Cauce como escenario de madrugada, con la salida del sol de fondo.

¿Qué aporta el TAC a Valladolid? ¿Y qué le aporta el espacio urbano al TAC?

El festival ayuda a que el ciudadano conozca ofertas que antes no tenía en su cabeza, como el mundo del performance, la danza o el nuevo circo. Hemos elegido los espectáculos más representativos de cada corriente, para que el festival sea un escaparate de todo aquello que habitualmente no se ve.

El espacio urbano lo aporta todo. Uno de los objetivos del festival es que los espectadores redescubran su ciudad y a sus vecinos a través del hecho creativo, que establezcan una comunicación con los espacios físicos y con las personas que habitan esos espacios, que haya una comunicación transversal entre los ciudadanos. Eliminar todo tipo de barreras, económicas, sociales o del tipo que sean. El TAC debe servir para redescubrir personas, establecer nuevas relaciones, olvidarse de que los espacios no son guetos y romper con la vieja idea de que cada zona pertenece a un único ambiente.

La incorporación de una sección de salas, ¿desvirtúa la identidad del festival?

No, porque no es un festival de calle, sino un festival de teatro y de artes de calle. Tenemos que entender este concepto, porque es equivocado separar los espacios. Siempre he peleado contra los viejos intelectuales que defienden que el teatro es el teatro y lo que se hace en la calle es otra cosa. El TAC tiene que ser una gran fiesta final que abarque todas las artes escénicas, es más, yo diría que debemos dejar el nombre en Festival Internacional de Teatro.

¿Qué propuestas de esta XVII edición nos recomiendas?

Creo que la actuación de Dave St. Pierre va a ser toda una sorpresa, de momento, este estreno mundial es un misterio. La subdirectora del teatro La Ville de París viene exclusivamente para verlo, ¡algo querrá decir!. También destaca la presencia de Marie Chouinard, una de las mejores bailarinas contemporáneas que va a estar diez días en la programación oficial de Avignon.  Estas referencias nos dicen que juegan en primera división.

¿Se ha seguido este criterio de calidad en la elección de las compañías?

Siempre hemos trabajado contra el ‘todo vale’. No, no todo vale: el ciudadano se merece una programación de altísima calidad. Además, el público de Valladolid es uno de los más formados y de los más intuitivos que hay en España. Yo creo, sinceramente, que es uno de los mejores públicos del país, que históricamente ha tenido mucha relación con el teatro.

¿Cómo es el proceso de organización del TAC?

Es muy complicado elegir tantas representaciones, encajarlas en el tiempo y el espacio, las tareas de logística, de planificación… primero trabajamos la elección de los espectáculos, para lo que vemos –en directo o en vídeo- unos 300. Realizamos una criba en función del presupuesto y del espacio, porque un espectáculo pierde o se hace grande según si el escenario es o no el adecuado. En diciembre pasamos al responsable técnico las fichas para que en enero podamos poner en marcha la maquinaria administrativa.

Trabajamos dos personas durante todo el año y, los siete meses que preceden al festival, contamos con una tercera persona dedicada al TAC.

Durante el mismo festival nos ponemos a trabajar el del año siguiente. A veces, antes, porque los espectáculos realmente interesantes se cierran con unos dos años de antelación.

¿Cuál es tu opinión sobre el homenajeado de este año, Manuel Sierra?

Manuel es un hombre que con su actitud revolucionaria y estética ha transformado las calles de nuestra ciudad desde la época franquista hasta nuestros tiempos. Es todo bondad y generosidad, es un referente en este mundo para seguir funcionando en el día a día.

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