Arte y Museos

El Belén Napolitano del Museo Nacional de Escultura

28 diciembre, 2016

 

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Valladolid puede presumir de atesorar el mayor belén napolitano de España y uno de los más valisosos de Europa, con 620 figuras del siglo XVIII que recrean el nacimiento de Jesús en el Museo Nacional de Escultura.

El impactante montaje, obra de Ignasi Cristiá, es el perfecto testimonio histórico de una época de ostentación y excesos, la encarnación de la ‘Napoletanitá’, una palabra que representa la fascinante personalidad de Nápoles como una de las ciudades más cosmopolitas de aquel momento.

Frente al paisaje bucólico y el ropaje palestino de la mayoría de los belenes que conocemos, la escenografía napolitana destaca por reflejar la sociedad del siglo XVIII, cuando se puso de moda el coleccionismo de figuritas (‘pastori’) entre la alta nobleza.

 

 

 

Obras de arte a pequeña escala

El empeño por representar todos los estratos sociales de la bulliciosa Nápoles nos ha dejado un valioso testigo en pequeña escala. Por ello, los belenes napolitanos como este incorporan pastori de todo tipo: comerciantes, burgueses de ricos ropajes pero que, en ocasiones, aparecen ridiculizados; delicadas georgianas que acompañan a los Reyes de Oriente, imprescindibles pastores que acuden a la Adoración, e, incluso, personas pobres que piden limosna y enfermos de bocio. Si algo existía en la Nápoles de hace 200 o 300 años, tiene cabida aquí.

Las figuras tienen una estructura de alambre que permite su articulación y daba respuesta al capricho de los nobles, que competían por lograr el montaje más espectacular y realista jugando también con la postura de los personajes.  Sobre este esqueleto hay un relleno de estopa que le da cuerpo, y los remates –pies, piernas y manos- son de madera tallada o de terracota. Las cabezas, eso sí, son de este último material, esculpido siempre por grandes maestros.

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Una excepción son los pedigüeños que aparecen semidesnudos que, realizados enteramente en terracota, se convierten en las piezas con mayor calidad artística: el mostrar su cuerpo hace de ellas esculturas en pequeño formato.

Si el detalle de los rostros maravilla al público, la vestimenta no se queda atrás. El ropaje, realizado con material de la Real Fábrica de Tela que fundó Carlos III en Nápoles, es auténtico: si hay un botón, puede abrocharse y desabrocharse; si hay una puntilla, está realizado a la escala del personaje y cosida a mano. El valor de la figura aumenta si conserva su traje original, algo que, por fortuna, ocurre en casi todos los personajes del Belén Napolitano de Valladolid, pese a que en el siglo XVIII se popularizó coleccionar piezas de vestir y cambiar de ropa a los pastori.

El detalle es tan ajustado a la realidad que, incluso, las figuras visten ropa interior. En una de las vitrinas aparece una georgiana con un espejo a sus pies en el que puede apreciarse una enagua con ricos bordados. Por cierto, este mismo personaje luce un collar de perlas auténticas engarzadas por joyeros.

Bienvenidos a Nápoles

Olvidémonos de los belenes con tierra, rocosas montañas y pesebres de paja. El Belén Napolitano es distinguido y refinado. Es una oda a la ciudad, concebida en aquellos años como el gran avance. La Palestina del siglo I se convierte en el Nápoles del siglo XVIII.

La historia comienza con la Anunciación a los pastores. Una pequeña concesión al  mundo rural que aparece, eso sí, a la sombre de la gran urbe. Los pastores descansan, algunos duermen, entre animales realizados con un extraordinario realismo.

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Bajo el Vesubio que se vislumbra al fondo, comienza una jornada de mercado. Los comerciantes llegan a la ciudad cargando sus mercancías –como unas diminutas botellas de cristal real- y los músicos callejeros –con instrumentos perfectamente diseñados- amenizan la mañana. Hay puestos ambulantes, tiendas, niños que juegan, animales, una taberna con parroquianos que engullen, como no, unos espagueti napolitanos… Identificar el misterio entre el barullo resultaría una tarea complicada si no fuese por los ángeles que sobrevuelan la escena. Pero allí está: en un lugar secundario, como si se tratase de algo ocasional, aparecen Jesús, María y José.

Muy cerca de la escena aparece una de las figuras semidesnudas, tan pobre en la escala social como rica en calidad artística. En esta ocasión sí que merece un primer plano: con tal detalle escultórico no podía ser menos. Según una tradición pagana, entre el 2 y el 6 de enero las almas del Purgatorio volvían a la vida para pedir por su salvación.

El último ambiente del Belén Napolitano es la comitiva de los Reyes de Oriente, inspirada en la visita de la embajada turca a Nápoles en el siglo XVIII. Los trajes guardan una asombrosa fidelidad a este hecho, como puede contrastarse con otras obras coetáneas como los óleos de Giuseppe Bonito.

La riqueza de la vestimenta alcanza su máximo esplendor en las exóticas túnicas, los delicados bordados y estampados, en la lujosísima vestimenta de las damas georgianas y de sus majestades de Oriente.

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 Una colección impecable

El Belén Napolitano de Valladolid ha recuperado un lugar principal en el Museo Nacional de Escultura. Protagonista absoluto de una sala del Palacio de Villena, se muestra al público de forma permanente.

Aunque casi toda la colección perteneció a los hermanos García de Castro hasta 1999, cuando pasó a ser patrimonio nacional, incluye figuras de otras colecciones de España -Olaguer- y de Italia -Parcent, Hernani, Sert, Catello, Rothschild-

Un capricho de la alta nobleza italiana que mezcla el realismo más abrumador con una delicada belleza para componer una obra de referencia para los aficionados al belenismo, a la escultura y a la historia.Una parada obligatoria para los nostálgicos de la Navidad en cualquier época del año. 

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4 Comentarios

  • Reply Salvador Bachiller 4 enero, 2017 at 13:17

    Me encantan los belenes y este es fantástico, espero tener la oportunidad de visitarlo en los proximos años.
    Yo suelo ir con los niños al Belén de Oviedo, que otros años estaba justo delante de la catedral, pero ahora está en Trascorrales y yo creo que está mejor.

    Pues lo dicho, que las fotos de este Belén me han encantado.

    • Reply administrador 10 enero, 2017 at 07:36

      ¡Nos alegra que te guste! Desde luego que es una colección magnífica y, aquí, cita imprescindible en Navidad. ¡Muchas gracias por tu comentario!

  • Reply Maleni 7 diciembre, 2019 at 10:24

    Yo lo visito ya hace años, y me encanta aunque no es un Belen tradicional, sus figuras son preciosas y más que un Belen veo un mercado y unas calles napolitanas pero me gusta mucho

    • Reply administrador 10 diciembre, 2019 at 11:45

      ¡Sin duda es uno de los belenes que más impresionan de nuestra ciudad!
      Te recomendamos consultar nuestra ruta de belenes visitables para la Navidad 2019/2020 en http://www.info.valladolid.es/blog/ruta-de-belenes-navidad-2019
      Además, si quieres volver a visitar el belén napolitano, la Oficina de Turismo de Valladolid organiza visitas comentadas para los viernes 27 de diciembre de 2019 y 3 de enero de 2020, ambas a las 11.30 horas (más información en la Oficina de Turismo / 983 219 310).
      ¡Gracias por tu comentario!

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