Monumentos

De un arca a cuatro kilómetros de estanterías: historia del Archivo Municipal de Valladolid

9 junio, 2016
Sala de consultas del Archivo Municipal de Valladolid

Sala de consultas del Archivo Municipal de Valladolid

Hubo un tiempo en el que todo el Archivo de Valladolid cabía en un baúl. En su origen, en plena Edad Media –se tiene constancia de su existencia desde 1375-, se trataba de un arca con tres cerraduras en el que se guardaban bienes de alto valor, entre ellos, documentos. Como sucedía en otras poblaciones de Castilla, las tres llaves eran custodiadas por tres personas distintas, normalmente, el alcalde o corregidor, regidores y escribanos del ayuntamiento- los “llaveros”-.

La apertura del arca no era tarea sencilla. Por ejemplo, una ordenanza de 1549 establecía que la entrada de nueva documentación en el archivo debía realizarse, al menos, en presencia de la Justicia, dos regidores llaveros y uno de los escribanos mayores del ayuntamiento.

Su ubicación actual, en la Iglesia de San Agustín, casa con la costumbre de siglos pasados: la documentación municipal original se custodió en dos templos hoy desaparecidos, la Iglesia de San Miguel –en la actual plaza homónima- y el convento de San Francisco –en el teatro Zorrilla-. Existía, además, un segundo baúl, con copias, guardado en dependencias municipales.

La reforma de la administración que llevan a cabo los Reyes Católicos supone un punto de inflexión en el devenir de los archivos. En Valladolid se crea el Archivo de la Real Audiencia y Chancillería y el Archivo Real (el de Simancas); mientras que el municipal ve intensificada su actividad hasta tal punto que se ve obligado a trasladarse, en 1587, a la Casa Consistorial, sede del concejo, donde permanecerá hasta que, por razones de espacio, se busca un nuevo destino ya en el siglo XX.

Biblioteca en una capilla

Biblioteca en una capilla

El trasiego de documentación comienza a registrarse con cierta regularidad a partir del año 1601, cuando Valladolid decide adquirir “un libro en blanco con cubierta de becerro para hacer memoria de lo que se sacare de dichos archivos”. Sin embargo, pese al intento de controlar los movimientos de los bienes custodiados y los sucesivos inventarios que se realizan, el extravío de documentación está a la orden del día.

Para poner remedio a esta lastimosa pérdida de la memoria de Valladolid se nombra, en 1905, al primer archivero cualificado para la tarea, quien se pone al frente de un archivo que empieza a tomar conciencia de su importancia. En los albores del siglo XX se acomete la tarea de descripción, inventariado, tratamiento digno de la información y recuperación de los fondos.

 

Una nueva etapa para el Archivo Municipal de Valladolid

El Archivo Municipal de Valladolid da un giro de 180 grados con su traslado a la restaurada Iglesia de San Agustín. La amplitud de las instalaciones y la mejora en los medios técnicos y humanos, con capacidad sobrada para dar respuesta a la demanda ciudadana y administrativa, marcan un antes y un después para un archivo vivo que no cesa de recibir información.

La nave del templo, actual sala de consultas, cuenta con setenta puestos a disposición libre de toda persona interesada, más que suficientes para las 30 visitas diarias que recibe de media el archivo y para dar cabida a ciudadanos e historiadores en aquellos momentos de mayor actividad.

Digitalización de un documento

Digitalización de un documento

Las cinco capillas del ala derecha son ahora bibliotecas –de fondo local, de derecho administrativo o de organismos que han sido asumidos, con el tiempo, como municipales-. En frente, otras cinco capillas reconvertidas en salas de trabajo y en oficinas.

Una de estas estancias, que puede verse desde la sala de consulta gracias al empleo de material transparente a modo de pared, es el laboratorio de digitialización, donde se escanea cada documento para lograr una imagen fiel y a escala real. Además, cada nuevo archivo digital está acompañado por una carta de colores, que permitirá futuras reproducciones con una ajustada fidelidad al documento original. Se trata de un proceso lento, pero que cumple con uno de los objetivos del archivo que dirige Eduardo Pedruelo: dar servicio al ciudadano. Así, entre otros registros, toda persona puede consultar más de 60.000 fotografías en su página web.

Cuatro kilómetros de estanterías y 44.000 cajas

Cuatro kilómetros de estanterías y 44.000 cajas

Bajo el suelo de esta sala se construyeron tres sótanos. Dos de ellos son los actuales depósitos documentales, mientras que el tercero se pensó para proteger los bienes en caso de inundación, aunque la construcción ha demostrado soportar riadas tan importantes como la del año 2001. También se extrema la protección contra incendios: puertas de madera que lo resisten durante 60 minutos, cámaras intermedias a modo de cortafuegos o un moderno sistema de extinción por gas que actúa reduciendo la presencia de oxígeno; sin olvidarse de una protección ‘cotidiana’ contra el inevitable paso del tiempo gracias a unas condiciones constantes -18 grados y una humedad relativa del 47 por ciento-.

El poeta mexicano Octavio paz decía que si la poesía es la memoria de la vida, los archivos son su lengua. El Archivo Municipal de Valladolid es el cancerbero de la memoria colectiva de nuesta ciudad. Ahora, después de siete siglos -y cuatro kilómetros de documentos-, parece mentira este colosal arsenal de información tenga su origen en un pequeño baúl.

 

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4 Comentarios

  • Reply Traductor griego 22 julio, 2017 at 23:45

    Es poco conocido ell valor y la variedad de los fondos del Archivo Municipal para la investigación. Excelente artículo, cordial saludo.

    • Reply administrador 2 agosto, 2017 at 08:37

      ¡Muchas gracias por tu comentario! Estamos totalmente de acuerdo contigo, nuestro querido Archivo Municipal es un tesoro para investigadores y para toda persona interesada en profundizar en la historia de Valladolid.

  • Reply Erick Miranda 19 septiembre, 2017 at 16:03

    Genial y no muchas personas conoces el valor de los Archivos

  • Reply Erick Miranda 27 septiembre, 2017 at 14:22

    Muchos no saben aprecia los archivos, contienen mucha información valiosa, prefieren el internet ya que «posee toda la información» pero esto no es verdad, no posee toda la información

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